Huelga el 29 de Marzo contra la destrucción laboral

Admito que soy uno de esos raros privilegiados que trabaja en lo que le gusta en una empresa genial, con un jefe que no sé si merezco y en un entorno difícil de encontrar en este país. No tengo queja alguna, es más, me siento muy agradecido, y en cierto modo considero este proyecto un poco mio ya que gran parte de mis energías han servido, espero, para hacer una gran empresa con una gran filosofía.

Pero nada de eso me sirve como escusa para no participar de la huelga del 29 de Marzo contra la destrucción laboral que supone la mal llamada reforma laboral del gobierno conservador de Mariano Rajoy, diseñada por una serie de empresarios que durante los años de supuesta bonanza se han llenado los bolsillos de dinero proveniente de burbujas, especulación y malas artes.

Y no hago la huelga tanto por mi, que mañana podría estar en la calle sin casi darme cuenta, sino por mis hijos y los hijos de los otros trabajadores, hagan huelga o no.

Creo firmemente que existen otras formas de hacer la cosa y que las pequeñas acciones pueden tener un gran impacto, aunque pueda pasar mucho tiempo antes de verlo. Debemos cambiar nosotros, nuestra forma de ver las cosas y tenemos que dejar de desear tantas cosas que nos hacen sufrir y concentrarnos en lo importante, que mal nos pese no es el “yo” sino el “tu”.

No sé si mañana lograremos algo, pero nuevamente poder ir con la cabeza muy alta y poder dormir por las noches sigue siendo más importante para mi que mis supuestos beneficios a corto plazo.

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Huelga el 29 de Marzo contra la destrucción laboral

¿Es la mejor cámara la que llevas encima?

El otro día asistí a un taller sobre flujo de trabajo fotográfico impartido por Roberto Ruiz Herrera en el cual comentó que la mejor cámara a menudo es la que siempre llevas encima y la verdad, razón no le falta. Es cierto que cualquier cámara que lleves encima, por humilde que sea, es tu mejor aliado porque está disponible para hacer esa foto antes cualquier otro equipo DSLR que has dejado en casa porque pesa mucho.

Pero ayer, editando fotografías que he hecho en los últimos meses con varias cámaras antes de que mi D300 resucitara como por arte de magia, me volví a fijar en lo importante que es tener un equipo de calidad. Aunque sólo sea porque estos equipos modernos DSLR profesionales tienen la capacidad de capturar las imágenes con una precisión mucho mayor de forma que la imagen se parece mucho más a lo que el ojo ve. Es imposible comprar  una pequeña cámara compacta de 12 ó 14 megapixels con la calidad, profundidad de campo, detalle, nivel de ruido de una DSLR de 10 ó 12. Y es porque los píxeles no son tan importantes como cómo hace cada cámara para procesar la información que recibe.

Así que sí que es importante tener una cámara, aunque sea humilde, en el bolsillo y sí, es cierto que las compactas y las de los móviles han mejorado mucho, pero existen poderosas razones para intentar llevar siempre un buen equipo, aunque pese, a cuestas. No siempre es fácil, no siempre es cómodo, pero cuando llega el momento, al fina, habrá valido la pena.

¿Es la mejor cámara la que llevas encima?