Reflexión tonta del día: el +1 vs el +100

…o +1.000 ya puestos.

Siempre he pensado que cuando alguien responde a un correo, un un twitt con un +1, lo que hace es sumarse o apoyar la propuesta expresada en ese correo o mensaje corto. Es como decir, yo también apoyo lo anteriormente dicho o propuesto. ¿Qué intentamos decir cuando en lugar de un +1 -por nosotros- ponemos un +10, o un +100. o un +1.000?

Aquí algunas propuestas que se me ocurren:

  •  Que estamos autorizados por otros a votar en su nombre. Siempre curiosamente sumando 9, 99, 999, etc. a nuestro propio apoyo. ¿Porqué no puede ser un +18, o un +3.987?
  •  Que nos consideramos tan superiores que nuestro voto cuenta mucho más que el de otras personas (al estilo de algunas forma de votar en democracia). Osea, que valemos por 10, o por 100, o por mil personas corrientes y molientes. Y de nuevo ¿porqué nunca nadie vale por 2, o 7,5, o por 1,3? ¿Podría ser a la inversa y hacer un +0,5 si nos consideramos a nosotros mismos como poca cosa? Si esto es cierto ¿cómo es que a veces valemos 1, y otras 100 y otras 1.000? ¿Según cómo de grandes nos sintamos en ese momento o por algún cálculo de karma tipo Meneame o Klout?
  • Creo que la buena, aunque tal vez me equivoque, es que es una forma de decir que apoyamos enérgicamente la propuesta, pero me viene irremediablmente a la mente la escena en la que el personaje de Demi Moore en “Algunos Hombres Buenos” “protesta” y como “no ha lugar”protesta enérgicamente”, y el juez le recuerda que ya ha tomado nota de su protesta, pero que sigue “no ha lugar”. También me recuerda eso de que es sencillamente imposible estar de acuerdo con algo más allá del 100%, o estar más del 100% productivo y cosas así. El 100% de nuestro apoyo es un +1 traducido (+1 signfica un voto de una persona). Un +10 nos haría estar de acuerdo un 1.000%, algo totalmente absurdo ¿no?

En fin, seguramente es tan absurdo como esta reflexión.

Big C Seal of Approval!

Reflexión tonta del día: el +1 vs el +100

Reflexión tonta del día: El Yo y la Inmortalidad

En una de mis muchas meditaciones existenciales estúpidas se me plantea esta pregunta propia de novela o historia corta de ciencia ficción. Si pudiéramos transferir nuestra consciencia a una máquina, un ordenador, ¿en qué momento lo deberíamos hacer? ¿Al morir? ¿Deberíamos morir necesariamente? Y si la podemos copiar en un cerebro artificial ¿no estaríamos ante la posibilidad de hacer infinitas réplicas de nosotros mismos? Y esa es necesariamente una pregunta mmm…. ¿aterradora?

Si no estamos hablando de transplantes de cerebro, pero sí de copia de nuestra propia consciencia y capacidad mental en equipos electrónicos (ordenadores avanzados) podríamos copiarnos varias veces, como varias veces se puede copiar una película o fotografía. De igual manera, en el segundo que tenemos ya dos copias independientes y que interaccionan con su entorno por su cuenta, por ejemplo ¿son esas nuevas consciencias ya otras “personas”?

No dejo de pensar que aunque seamos el mismo de un día para otro, algo siempre ha cambiado que hace que ya no seamos la misma persona de ayer cuando nos fuimos a dormir. Esto se acentúa con el tiempo ¿no es así? ¿No pensáis a menudo en vuestro joven yo de hace unos años con cierta condescendencia en plan qué ingenuo que era?

Sí, somos la misma persona, pero en realidad no lo somos al mismo tiempo. Nos vamos modelando con el paso de los años, de los meses, días e incluso minutos. A veces en un segundo ya cambiamos de forma irremediable ante acontecimientos especialmente dramáticos.

Si llevamos esto al extremo de poder multiplicar nuestra consciencia ¿no estaremos propiciando la creación de seres con su propio “yo” diferentes entre sí que entrarán finalmente en conflicto, o no, porque a escala atómica cada una de estas “personas” acabará influida por estímulos ligeramente diferentes hasta que se distancien en relación a su parecido original?

Es como dar una misma copia de una fotografía a tres o cuatro personas y pedirles que las editen un poco únicamente. Es muy poco probable que las cuatro editadas sean iguales tras varias ediciones sucesivas.

Por un lado es una reflexión interesante, tonta y tal vez aterradora, toda vez que creo posible que en el futuro el ser humano sea capaz de replicar la consciencia de seres humanos en máquinas de forma ilimitada. Una especie de inmortalidad digital, un paso evolutivo de la especie. Será interesante, maravilloso o terrible. Tal vez todo eso al mismo tiempo.

Reflexión tonta del día: El Yo y la Inmortalidad