Diseminar información falsa te perjudica

Aunque uno pensaría que es bastante evidente, todavía hay que recordar que para el activista de calle, la información falsa, no contrastada que busca manipular es un lujo que no se puede uno permitir.

Lo comento cuando aparecen fotografías o vídeos, por ejemplo,  ilustrando noticias dramáticas, pero no siendo ni las fotos ni los vídeos relativos a esa misma noticia, ni en tiempo, ni en forma.

Con frecuencia se suele incluso escribir que esas imágenes gráficas no corresponden a la noticia, pero que tratan de simplemente ilustrarla.

Ataque de grupos neonazis organizados en Zaragoza
Imagen de ataque real de grupo Neonazi

Lo cierto es que no lo hacen. Si no se tienen imágenes fiables de la noticia en cuestión es preferible, simplemente, no usar otras imágenes y más cuando hablamos de imágenes escabrosas, terribles, donde la muerte y la violencia se ceba con, por ejemplo, civiles inocentes.

Aunque en muchas ocasiones el objetivo pueda ser loable, los efectos a medio y largo plazo rara vez son los deseables. Explicamos por qué:

  • Hoy en día en redes sociales demasiada gente se deja llevar por la primera impresión y no suele, en consecuencia, leer las notas que indican que la fotografía o vídeo, que ha sido lo que ha captura la atención, no corresponde a la noticia, ampliando, por lo tanto, el efecto de una noticia objetivamente manipulada.
  • Esto es peligroso porque cuando una sola persona ya contrasta la información e informa, difícilmente se informa en la misma medida a todos los que han creído la primera información falsa, perpetuando una realidad alterada con intereses más o menos cuestionables, y
  • deja tocada la credibilidad de las fuentes y los que comparten la primera información.
  • Como el cuento popular de “que viene el lobo” creamos cada vez más gente que sencillamente no cree a ciertos diseminadores de informaciones, aunque puedan tener la razón después, y se cuestione por igual, sin igualmente contrastar, informaciones verdaderas que puedan estar, por ejemplo, con sus elementos gráficos correspondientes.

Así pues si bien a corto plazo se logra difundir una información, apelando a las reacciones más viscerales, a largo plazo se merma la credibilidad no sólo de los que han manipulado la información, sino de aquellos que no la manipulan.

Diseminar información falsa te perjudica

Admitir que tenemos un problema

Admitir que tenemos un problema es el primer paso inevitable que tenemos que dar si queremos solucionarlo. Y luego de detectar un problema hay que actuar con cuidado y precaución; nunca arrastrados por la pasión del momento.

Pero a veces los problemas tienen muchas causas distintas, no sólo una. Negar alguna de las causas que influyen en el problema no nos ayudará a encontrar soluciones eficientes y efectivas.

Con frecuencia preferimos no ver algunas causas por temor a las posibles consecuencias que pueda haber, sin darnos cuenta que de esa forma sólo estamos, no sólo retrasando la solución, sino incluso agravando la situación.

 

 

Admitir que tenemos un problema

Por qué algunas cosas nos afectan más que otras

Existen muchas razones por las que algunas noticias terribles tienen más importancia para unos que para otros. Entre estas muchas razones hay dos que merecen la pena considerarlas siempre: lo raro del fenómeno y la proximidad geográfica y social.

Eso no es necesariamente malo. De hecho es como funciona nuestro cerebro.

En relación a la primera razón se me ocurre que tiene mucho que ver con la curiosidad que nos caracteriza y de permite que destaquemos todo aquello que se sale de lo acostumbrado. Un ejemplo  podría ser la noticia de “hombre dispara a hombre en la cabeza” vs “niño dispara a niño en la cabeza”. En ambos casos hablamos de la pérdida de una vida humana, pero ¿cual es la más rara y requiere nuestra atención inmediata para intentar comprender qué y cómo ha podido pasar? Además de eso ¿cual suscita una respuesa emocional más profunda? ¿Significa que nos importa menos que muera un hombre adulto que un niño?

La segunda es muy importante para nuestra supervivencia, pues permite, de forma general, que enfoquemos nuestros esfuerzos inmediatos en situaciones concretas que permitan afrontar mejor las amenazas más próximas físicamente y que por lo tanto nos amenazan mucho más que otras más remotas.

Un ejemplo podría ser “terremoto sacude Nueva Zelanda” vs “terremoto sacude España”.

¿Significa esto que consideremos a las víctimas de un evento mejores o peores? No necesariamente. Como seres humanos somos más proclives a sentir más aquello con lo que tenemos más fácil identificarnos, con lo que tenemos más relación ya sea social o geográficamente. Unos atentados en el corazón de Europa afectarán sin duda más a los europeos que a los, por ejemplo, asiáticos, cumpliendose lo opuesto también. Y afectará más a los australianos, por ejemplo, aunque geográficamente estén más lejos por la simple razón de estar culturalmente más próximos. En pocas palabras, nos afecta más aquello con lo que nos podemos identificar más fácilmente.

Cuando llegamos al detalle, por supuesto, la mayor parte de la gente que se conmueve ante tragedias locales, también se conmueve con otras más lejanas, pues esa misma capacidad empática ya está desarrollada.

Sin embargo nuestra capacidad de concentración en asuntos de este tipo es limitada, o como especie seguramente hubiérmos sucumbido hace mucho tiempo, por lo que es bastante normal que marquemos como prioridades aquello más cercano que más nos amenaza y con lo que más nos podemos identificar.

Es cierto que en un mundo cada vez más conectado y globalizado, cada vez nos podamos identificar mejor con zonas y culturas más lejanas, y que cada vez reconozcamos más la necesidad de esforzarnos en sentirnos igual de afectados. Las personas tenemos distintas capacidades en este sentido por lo que muchas veces unos no comprenden cómo se sienten otros ante los mismos acontecimientos. También conviene considerar que tal vez nos engañemos a nosotros mismos acerca de cómo nos estamos sintiendo en realidad.

Por qué algunas cosas nos afectan más que otras

De haber vivido en un tiempo pasado

El otro día estuve haciendo una reflexión que de vez en cuando creo que todos y cada uno de nosotros se debería plantear. ¿Y si hubiera vivido yo y mis circunstancias en un tiempo anterior? ¿Y si mi vida hubiera transcurrido hace cincuenta, cien, trescientos años antes? ¿Y si lo hubiera hecho hace mil años? Estoy pensando, por supuesto, en temas de salud de los que están a mi alrededor y qué hubiera pasado en otra época. ¿A cuántos hubiera visto morir de haber ocurrido lo que ocurrió hace unas decenas o centenas de años? ¿Por qué enfermedad que hoy es perfectamente tratable? Y cuando lo piensas es sobrecogedor. Porque en otro tiempo seguramente ni yo estaría vivo ahora, ni seguramente mis hijos ni mi mujer, y eso por no hablar de otras personas que conozco. Hoy, ahora, estoy con todos ellos. Estamos juntos. En otro momento alguno, o tal vez más, faltaría.

Lo interesante es que todo lo que de haber vivido en otro tiempo nos hubiera matado o dejado con serias secuelas o terribles vivencias, no lo ha hecho ahora por la ciencia y la medicina. Por todos esos avances que lenta, pero inexorablemente, han logrado vencer a viejos demonios. Esa ciencia que avanza con enorme esfuerzo hacia un futuro en el que hoy enfermedades graves e incluso mortales serán meras anécdotas que habrán pasado en la vida de uno y los suyos.

Me vienen a la mente decenas de momentos pasados en los que de no contar con los avances que había en ese momento hoy nada sería como es. Imagino que momentos dramáticos y terribles que ya he vivido, en el futuro, no causarán ese pesar a los que lo experimenten. Pasarán por ellos sin apenas darse cuenta de todo lo que tienen que agradecer a estos cientos de miles de científicos, médicos y personas que apoyan la investigación y la ciencia en general. Aquellos que defienden el pensamiento crítico, humanista, y que en virtud de la evidencia aceptan nuevas ideas a veces incluso contrarias a la propia intuición o deseos.

De haber vivido en un tiempo pasado