Urgente, en defensa de la cultura

Traducido de un comunicado urgente en inglés del Open Rights Group:

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La desastrosa directiva propuesta para extender los años de protección de copyright a las grabaciones sonoras hasta los 70 años está de nuevo en la agenda de la Comisión Europea. El FT calificó dicha propuesta como “desgraciada” en un editorial en 2009. La evidencia revela que el movimiento es poco prudente. Sin embargo, si no actuamos parece que estos planes pronto se convertirán en ley.

Pero podemos pararlo. Puedes ayudar escribiendo a tus representantes ahora para explicarles tu preocupación y pedirles que se aseguren de que la Directiva recibe en correcto escrutinio por parte del Parlamento Europeo. Puedes leer más acerca de porqué escribir a tus representantes en nuestro blog.

La evidencia económica se acumula contra la propuesta, beneficiará únicamente a un muy pequeño número de artistas y negocios. Relevantes autoridades en propiedad intelectual, el ‘Gowers Review‘ sobre propiedad intelectual del gobierno del Reino Unido y analistas independientes comisionados por la UE, han dicho todos que extender el periodo de copyright es un error imprudente. Hará que grandes cantidades de nuestra historia cultural queden bloqueadas. Puedes leer más sobre estas evidencias aquí.

Esta es una idea temible que dañará nuestro entorno cultura para el beneficio de una menguante cantidad de personas.

Escribe a tus representantes ahora e intentemos detener esto.

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Versión en inglés CC by-sa, traducción también…

Urgente, en defensa de la cultura

Corsarismo de políticos e industria del entretenimiento sobre el dominio público

by Itan CC by

Casi cada día podemos escuchar a la industria quejarse de la copia privada y la descargas desde Internet en general, pero poco se escucha, sobre la piratería que más nos debería preocupar, la legal, la que tiene patente de corso de los estados y roba a la ciudadanía aquello que legítimamente le pertenece. Tal es el caso del moderno corsarismo que vulnerando el contrato social, quita a los ciudadanos de acceder al vital dominio público.

No escucharán hablar de esto en los grandes medios, apenas si tiene su eco siquiera en la propia Internet, pero está ocurriendo y si los ciudadanos no hacemos nada, en breve se habrá perpetrado un nuevo expolio cultural tras el cambio de postura del Gobierno de Dinamarca sobre la propuesta de extensión retroactiva del término de “protección” del “copyright” de grabaciones sonoras de los 50 a los 70 años.

Como bien apunta Mike Masnick en el apunte arriba enlazado, extender de forma retroactiva el periodo de “protección”  no tiene sentido alguno, pues las leyes de copyright en realidad confieren un monopolio temporal al creador que se acuerda con la sociedad que ven en una época determinada a ese periodo de “protección” como suficiente para incentivar la creación de nuevos contenidos por ese creador. Pasado ese tiempo la obra vuelve a la sociedad de la cual surge en primera instancia. Cambiar a posteriori este término es hacer un cambio unilateral que no tiene en cuenta la situación previa vulnerando el contrato social antes establecido.

Pero no nos engañemos, ningún estudio sugiere que extender estos periodos suponga una mejora para los creadores, más bien al contrario, afecta muy negativamente a la generalidad de éstos, a la ciudadanía y a la cultura y generación de contenidos de todo tipo. Sólo se pretende, como es evidente, favorecer a unas pocas grandes multinacionales que pretenden mantener a la cultura confinada (“secuestrada”) en sus redes, mientras que no tienen el menor reparo en descatalogar contenidos un día sí o y otro también en un juego de especulación en el que no pierden ocasión de llamar ladrón a esos ciudadanos que rodeando las restricciones impuestas, acceden también a esos contenidos que ya deberían estar en el dominio público.

Es más, los estudios más serios y científicos sugieren que sería mucho más conveniente no sólo no aumentar sino incluso reducir los términos de “protección” del “copyright”. Sin embargo los adoctrinados políticos se limitan a repetir el mantra de esa industria que sólo pretende acumular sin dar nada a cambio.

Estamos pues es una situación de extrema gravedad que poca gente parece entender. Los políticos, esos que pretenden cortar accesos a páginas web, a redes de pares, a la propia Internet a los ciudadanos, esos que jalean el discurso de miedo y difamación de tantas entidades e industrias, están modificando las leyes de forma retroactiva para privarnos de aquello que nos pertenece y a partir del cual ser generan más contenidos, más riqueza y diversidad y por lo tanto más valor a toda la sociedad y países en desarrollo en concreto. Si querían saber qué es piratería para mi, este es un ejemplo. Aunque en realidad más que de piratería, deberíamos hablar de genuino corsarismo intelectual.

Texto by Mario Pena: https://www.safecreative.org/work/1104128957198
Safe Creative #1104128957198

Imagen por Itan: https://www.safecreative.org/work/1003015664464

 

 

Corsarismo de políticos e industria del entretenimiento sobre el dominio público

Algo está profundamente mal

… cuando el que revela las atrocidades cometidas en secreto por su gobierno puede ser condenado a muerte

… cuando los políticos se alían para permitir inculpados de corrupción en sus listas

… cuando se conocen crímenes contra la humanidad y se persigue al mensajero en lugar de a los criminales…

… cuando gobiernos de países practican la piratería y no pasa nada

… cuando de pronto el primer mundo descubre decenas de dictaduras a su alrededor con las que negociaba tranquilamente

Los medios están comprados. Los votantes estamos ciegos. La paciencia de algunos se acaba.

Algo tiene que pasar y tiene que pasar en todos y cada uno de nosotros.

Algo está profundamente mal

Es la competencia patanes, no la piratería

Perdón por el patanes, era sólo para llamar la atención 😀

¿Pirateas contenidos? ¿Cuánto pagarías por una película? ¿Y por una canción?

Son todas preguntas capciosas. ¿Porqué? Empecemos por el término piratería:

Como he sostenido muchas veces el término “piratería” no se aplica en muchas ocasiones correctamente, sino más bien dar apariencia de certeza a una mera opinión. La piratería es la que secuestra aviones y barcos, como algunos gobiernos hacen. Que alguien copie o comparta un contenido sujeto a todos los derechos reservados no deja de ser una presunta infracción de derechos de autor dependiendo de las circunstancias y la legislación aplicable.

Además alguien puede argumentar que el continuo incremento de los términos de validez de “todos los derechos reservados” es una piratería (legal) del dominio público. Otro podría decir que quitar a los jueces del proceso que debe decidir si una página de enlaces vulnera o no los derechos de propiedad de alguien es igualmente una forma de piratear la propia esencia de la democracia y la separación de poderes para dar un trato de privilegio a unos intermediarios que se niegan a cambiar o desaparecer.

Así que el tema, cuestiones morales a parte, se reduce a un mero cambio en las formas de consumo y acceso a los contenidos, sean culturales o de puro entretenimiento.

Yo nunca respondo a una encuesta que me pregunta si consumo contenidos pirateados, porque tal vez no sean contenidos pirateados. Si respondo que sí estoy validando la opinión de que algo que puede o no ser ilícito, lo es. Si respondo que no, lo valido igualmente ya que legitimo igualmente la pregunta, luego el supuesto. La pregunta no es correcta porque la respuesta fortalece el argumento subjetivo y rebatible de quien pregunta.

Tampoco es una pregunta válida el “¿cuánto estás dispuesto a pagar por una película?” que de igual manera que como ocurre con el término “piratería” asume que la forma correcta de remunerar al creador es pagando por el contenido directamente, como si no existieran otras opciones.

Vamos a recordar dos conceptos básicos, pero que muchos no comprenden: un tomate, no es comparable a la fotografía de un tomate.

No puedes producir cientos, miles de tomates iguales sin gastar proporcionalmente muchos recursos en forma de tierra, agua, sol, tiempo, arados, etc. Puedes en cambio producir cientos, miles, millones, billones de copias idénticas de fotografías de tomates sin apenas notar un incremento de coste en todo el proceso.

Eso es porque lo inmaterial, a diferencia de lo material, se puede copiar, creando obras idénticas sin que nadie pierda su propia copia en el proceso.

¿Es que no hay nada inmaterial en el tomate físico? Sí, la noción, el conocimiento de cómo se ha de cultivar. Eso sí se puede copiar. Alguien puede tener la fórmula, el conocimiento inmaterial para cultivar tomates, sin que el que lo ideó en primer lugar deje de poder cultivar con ese mismo procedimiento.

Eso nos lleva a la otra pregunta ¿no hay nada único y no copiable en el contenido digital? Sí que lo hay, el proceso de crearlo. Es único e irrepetible y cuesta tiempo, ergo dinero para muchos. Eso debe poder ser remunerado de alguna manera pero la venta y distribución de la obra per se no tiene porqué ser la única, ni mucho menos la mejor, opción viable. El precio por contenido no tiene porqué ser lo único que se cuestione.

Porque lo que realmente tiene valor es lo material, lo que no se puede o es difícil de copiar. Así el creador debe exigir que se pague por el trabajo que se hace, y si se obtiene un rendimiento económico de su obra. El objetivo de sus solicitudes debería ser el intermediario, si lo tiene, o el usuario final, si no tiene intermediario.

Pero insisto en que se debe de considerar el pago por lo no copiable ¿y qué puede ser esto? Pues el valor añadido, el servicio, la conveniencia por un lado, y la remuneración indirecta por otro.

Centrémonos ahora en lo primero: el valor añadido. Si se pretende que se pague por la copia y distribución de contenidos sin más, se compite con cada una de las personas que puede copiar y distribuir copias. La totalidad de personas, los ciudadanos que tienen una conexión a Internet o un llavero USB  portátil. Son además los que en última instancia pueden querer pagar por lo que hacen los artistas, por el trabajo que supone dar como fruto una obra.

La clave pues está en la experiencia tal y como ocurre en el hecho de ir al cine. No se paga por el contenido (al fin y al cabo no te quedas con la película para verla después), se paga por la experiencia completa. De la misma manera para conseguir que la gente quiera pagar a los creadores por lo que hacen, deberán competir de forma mejor y más efectiva. Como imponer un precio es un error, ya que impone una barrera que la copia individual entre particulares sin ánimo de lucro no tiene, hay que ofrecer el valor añadido de la comodidad en forma de reducidas tarifas planas con ubicuidad, segmentación, interacción con los fans, merchandising a precios reducidos, etc. El límite está en la imaginación.

Lamentablemente no anda la industria sobrada de imaginación cuando las únicas preguntas que se plantean son las arriba mencionadas. Igualmente leyes forzadas que llaman criminal a una generación completa sólo consiguen el efecto contrario al deseable, precipitando una rápida desafección de los consumidores hacia los artistas mientras los intermediarios, auténticos culpables de la crisis por no evolucionar, huyen con los dividendos.

Safe Creative #1102248567693

Es la competencia patanes, no la piratería

Lo que los gobiernos piratean, es salvado por los ciudadanos

Interesantes lecciones sobre ética, moral y conservación o pirateo de lo que nos pertenece, o al menos pertenece a nuestros  hermanos británicos.

La BBC, cadena de televisión con programas que suelo ver con frecuencia, cierra varios sitios web, 172, echando a gente a la calle para ahorrar unos euros al año y un ciudadano recupera los contenidos, los mete en un fichero descargable con torrent salvando así el acceso a esos contenidos que con sus impuestos han pagado.

Lo que hace la BBC no se lle llama “piratería”, pero lo es. Será legal, pero cerrar sitios web condenando a ciertos contenidos del dominio público al olvido y tal vez a desaparecer es política común de los gobiernos “democráticamente” elegidos.

La lección moral viene de un ciudadano que no quiere que eso ocurra y rescata los contenidos (enlace al torrent para su descarga aquí). Somos los ciudadanos, en última instancia, quienes debemos alejarnos más y más de los gobiernos que amparan la piratería y empezar a proteger la cultura de las manos ávidas de los que sólo ven rentabilidad en lo que da euros, incapaces de mirar más allá del rápido enriquecimiento y la especulación.

Porque la riqueza y la rentabilidad no se puede únicamente medir en viles monedas de plata, es necesario ver más allá, comprender la inmensa e inmejorable ventaja de lo digital, la tecnología e Internet en general para la difusión y protección de la cultura.

Los contenido, la creación de éstos y el efecto colateral, la cultura, no deben dejarse a expensas de “nubes” y grandes corporaciones. En última instancia la copia de seguridad final debe ser controlada por los ciudadanos en su conjunto.

Lo que los gobiernos piratean, es salvado por los ciudadanos

Contra la clase política vendida al lobby de USA

Desde hace años el deterioro democrático de Europa y en especial España es más que notorio. Muchas cosas han ido demostrado la verdad de quién está detrás de la política en nuestro país. Hace ya varios años que he decidido luchar activamente contra el sistema actual en el que unos pocos partidos conocidos son herramientas, marionetas de otros poderes que buscan guardar sus propios intereses destruyendo nuestras libertades.

Hace tiempo que supimos de la Ley Biden Sinde y hoy el PP y el PSOE han llegado a un acuerdo que sólo me confirman que mi decisión es la correcta. Voy a luchar para evitar que la gente vote a estos dos partidos y a cualquiera que no luche contra la piratería, la de verdad: esa en la que un gobierno que mantiene Guantánamo obliga a otras naciones sumisas a legislar ninguneando las decisiones de los jueces, la piratería de la continua extensión de los periodos de vigencia del copyright, de los contratos leoninos, del robo del dominio público.

Hoy me reafirmo en mi lucha contra la piratería legal de los partidos corruptos.

Hemos perdido una batalla. Espero que estén preparados para asumir las consecuencias porque cada vez les va a costar más y más ganar batalla alguna. Y pronto nos costará menos y menos ganarlas nosotros. Esto es una guerra abierta de muchos políticos vendidos a la democracia en general, la separación de poderes en particular y la libertad de expresión.

Sé que soy una simple voz gritando en medio del desierto, clamando contra la gentuza y los auténticos piratas. No me importa. Somos legión.

Contra la clase política vendida al lobby de USA

Porqué la gente quiere registrar sus contenidos parte 2

(ver parte 1ª)

Otra interesante cuestión va sobre el hecho de copiar contenidos, problema de la industria discográfica en relación a de qué estamos hablando que se protege con los registros, que es más la identidad de autor en relación al contenido, algo valioso para cualquier persona:

Porque debemos diferenciar entre “copiar” y “plagiar”. El copiar muchas veces es simple y llana legal copia privada. No tiene que ver con la autoría ni es ilegal. Que tú me pases una canción de Pink Floyd no implica que te otorgues la autoría de la canción. Es y será de Pink Floyd. Ahora bien, si una compañía discográfica toma una canción de un autor amater, la plagia sin permiso y las explota, estamos ante un caso de piratería evidente. Pero la copia seguirá siendo una copia que puede o no ser legal. Son cuestiones muy distintas en el fondo. Por eso la gente registra, para establecer la autoría (de la canción) en primer lugar. Sobre el control de copias habría mucho que hablar y en efecto es imposible de evitar en Internet.

Igualmente el problema de las discográficas merece análisis a parte.

Entonces ¿Hasta qué punto pues poner un sello o texto diciendo que copiar algo es ilegal es efectivo?

Como te decía, es que no hace falta ni poner tal sello o texto indicando la presunta ilicitud de las copias, cosa no obstante, que no impide la copia privada. En todo caso prohibe que la gente lo baje y lo venda y se lucre. Eso es otro tema y sí es probablemente ilícito (civil e incluso penal puede). Lo que es ilegal es que otra persona se haga pasar por el autor de esa obra concreta, pero lo es se ponga o no el texto o sello que comentas. Lo difícil será probar que se es el autor si no se cuentan con pruebas sólidas como la que creamos en Safe Creative. Ojo, no digo que no se pueda, sino que es más difícil, sin más.

Así pues que la utilidad del registro se basa en la facilidad que ofrece para mostrar la paternidad y derechos conectados de cada obra.

Seguimos dudando pues de la utilidad de usar un servicio de registro obra a obra que para muchos creadores puede ser bastante complejo y poco útil pues cualquiera se baja algo de Internet con la escusa de que ahí todo está gratis y para usar libremente:

Que alguien se apoye en que lo ha bajado de Internet y todo lo que está ahí es gratis, o directamente de una web que no decía que hubiera derechos asociados, no significa que no pueda estar incumpliendo la ley. Que alguien además de bajar algo se haga pasar por el legítimo autor sin serlo, pues tiene incluso peor defensa. He visto, leído y escuchado muchas veces el discurso de “estaba en Internet y por lo tanto se puede hacer lo que se quiera”. Lo cierto es que no y cada vez más autores se están dando cuenta. Existen unos derechos morales irrenunciables y otros patrimoniales más o menos cuestionables, pero el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento como dolorosamente se están dando cuenta muchos y sobre todo con el tema del plagio. Es cierto que es difícil saber qué se puede o no hacer, pero hacerse pasar por autor sin serlo es claramente algo que no está demasiado bien que digamos.

Por otro lado el registro obra a obra es bastante complejo y caro en los registros nacionales. Creo que en Safe Creative, que se prima la automatización en realidad no es tan complejo, o está dejando de serlo. Esto es un proceso e intentamos mejorar para facilitar cada vez más el registro pero seguro que podemos mejorar y estamos abiertos a sugerencias. A través del API abierto y gratuito de Safe Creative y en conexión con vuestra BB.DD. seguramente se podría hacer algo.

Es importante que cada obra quede registrada de forma independiente pues normalmente las obras, y más en Internet, tienen la tendencia de “vivir” de forma independiente del entorno original de publicación. Así, antologías poéticas, pueden encontrar reproducciones de poemas individuales en multitud de sitios y Safe Creative, con la tecnología de Attributor, puede detectar dichas copias y avisar al autor.

Para acabar se establece la comparación de que un contenido digital en Internet con una notificación de prohibido copiar es como poner un billete en la calle y poner que no se lo lleve nadie. Es la comparación analógico-digital:

No es  así exactamente, como he explicado. Además los contenidos inmateriales lo que tienen es eso, la infinitud de replicación y que es distinta la explotación y la autoría (paternidad ¿maternidad?) de la obra. Son factores a tener en cuenta. Imagina que hubiera en efecto un billete y al cogerlo apareciera automáticamente otro billete y así sucesivamente (sería un problema para la inflación, eso seguro ;P) Por otro lado la comparación más acorde con la misión del registro puro y duro sería que alguien copiara tu contenido, creado por ti y pusiera su firma como si lo hubiera hecho él. Eso, por lo general, molesta a cualquiera.

(ver parte 1ª)

Porqué la gente quiere registrar sus contenidos parte 2