Atado y ¿bien atado?

Los que llevan décadas en el poder están nerviosos. Compraron SITEL con la escusa de luchar contra el terrorismo y hoy con sus políticas se parecen cada vez más a aquello contra lo que decían querían luchar.

El 15m, los indignados, Spanishrevolution, #nolesvotes, Anonymous y por ende, un amplio sector de una ciudadanía que despierta gracias a Internet, pone nerviosos a los anquilosados, pesados y caducos sistemas de poder y control representados por gobiernos supuestamente legítimos, ACTAs, cortes anti derechos humanos de conexión y leyes contra la tutela judical efectiva.

Hace poco dije que ya nada será como antes. Si algo cambia la sociedad es la tecnología. Si hace unos siglos las revoluciones hendían profundos surcos en la sociedad, hoy Internet y la capacidad de la gente para compartir y actuar, cavan incluso surcos dentro de surcos con la velocidad de la luz.

Y donde antes funcionaba la propaganda para inducir una verdad incuestionable en el imaginario de la sociedad, hoy se crea un abismo que separa más y más los poderosos y gobiernos al servicio del mercado de una sociedad civil y unos ciudadanos, que ya no se alimentan en exclusividad de su supuesta verdad representativa.

Toda la voluntad que los poderosos ponen en deslegitimar y destruir movimientos pacíficos de protesta sólo producen el efecto contrario. Con cada acción, manipulación, mentira y abuso, reafirman nuestro convencimiento de la necesidad de cambiar las cosas, porque no se dan cuenta de que ésto que ha pasado es sólo el primer paso tímido, una semilla de potencial incierto entre millones de semillas evolucionadas que están todavía por caer del árbol de la indignación.

Un mundo mejor es posible y esta protesta es porque nos hemos dado cuenta de que los que tenemos que ser mejores somos nosotros y eso nos aleja de los pérfidos y los imbéciles que pretenden evitar que pensemos.

El mundo ha cambiado y así lo han hecho las reglas. Y lo mejor es que ya no hay vuelta atrás.

Atado y ¿bien atado?

Pena de muerte a las páginas web, y por supuesto a la presunción de inocencia

¿Se imaginan que se asesinara al reo antes de ser declarado culpable?

Bueno, Protect IP, la enésima medida radical de una industria moribunda apunta a hacer desaparecer todo rastro de existencia de cualquier página web que presuntamente pueda estar vulnerando derechos de propiedad intelectual. Es decir, la medida se aplicaría por ahora en territorio de EE.UU. (y bien sabemos lo que eso significa en el resto de países que hacen el coro a los lobbys de la industria de intermediación analógica), secuestrando nombres de dominio, filtrando accesos desde el territorio de influencia de los Estados Unidos, y exigiendo a los buscadores que no muestren resultados de estas páginas en sus listados.

Pero no se queda en esas páginas que a todos nos viene a la mente, sino que también puede usarse contra páginas como Wikileaks, por la presunción de estar distribuyendo contenidos con algún tipo de protección de copyright, en la práctica, cualquier contenido.

Censura en toda la extensión de la palabra pues se silenciará lo que se desee silenciar sin tener una sentencia de un juez ¿Recuerdan la ley Sinde by Joe Biden y Barak Obama? Un nuevo intento, tal vez desesperado, tal vez realmente efectivo, de controlar la información y que la gente no cuestione que lo inmaterial en su fijación digital debe poder fluir y se deben plantear modelos competitivos basados en el valor añadido.

Todo eso no importa con tal de someter a la ciudadanía al conocimiento controlado, no sea que más y más gente se plantee pensar por su cuenta.

Pena de muerte a las páginas web, y por supuesto a la presunción de inocencia

El peligro de la fe ciega

Apunto un par de párrafos que nos deberían hacer reflexionar sobre el peligro de creer en lo increíble, en aquello sobre lo que no sólo no existe evidencia, sino que las propias evidencias invitan una y otra vez a descartar.

De Thomas Paine:

“La infidelidad no consiste en creer o no creer; consiste en profesar que se cree lo que no se cree. Es imposible calcular el perjuicio moral, si se me permite expresarlo así, que ha producido la mentira mental en la sociedad. Cuando el hombre ha corrompido y prostituido de tal modo la castidad de su mente como para someter su profesión de fe a algo que no cree, se ha puesto en condiciones de cometer cualquier otro crimen.”

Y sobre lo mismo T.H. Huxley dice:

“La base de la moralidad es… dejar de simular que se cree aquello de lo que no hay pruebas y de repetir propuestas ininteligibles sobre cosas que superan las posibilidades del conocimiento.”

Leído en “El Mundo y sus Demonios” de Carl Sagan, Editorial Planeta p. 229-230 (comprar libro)

El peligro de la fe ciega

Una Modesta Proposición

Ahora que los FMIs, los mercados financieros, los poderosos exigen “sacrificios” en forma de recortes sociales, aceptación de cada vez peores condiciones laborales, tengo a bien recordar este interesante texto satírico de Jonathan Swift publicado en 1729 y por suerte devuelto al dominio público. Espero que os guste:

Una modesta proposición:

Para prevenir que los niños de los pobres de Irlanda sean una

carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público

Jonathan Swift

Dublín, Irlanda, 1729

Es un asunto melancólico para quienes pasean por esta gran ciudad o viajan por el campo, ver las calles, los caminos y las puertas de las cabañas atestados de mendigos del sexo femenino, seguidos de tres, cuatro o seis niños, todos en harapos e importunando a cada viajero por una limosna. Esas madres, en vez de hallarse en condiciones de trabajar para ganarse la vida honestamente, se ven obligadas a perder su tiempo en la vagancia, mendigando el sustento de sus desvalidos infantes: quienes, apenas crecen, se hacen ladrones por falta de trabajo, o abandonan su querido país natal para luchar por el Pretendiente en España, o se venden a sí mismos en las Barbados.

Creo que todos los partidos están de acuerdo en que este número prodigioso de niños en los brazos, sobre las espaldas o a los talones de sus madres, y frecuentemente de sus padres, resulta en el deplorable estado actual del Reino un perjuicio adicional muy grande; y por lo tanto, quienquiera que encontrase un método razonable, económico y fácil para hacer de ellos miembros cabales y útiles del estado, merecería tanto agradecimiento del público como para tener instalada su estatua como protector de la Nación.

Pero mi intención está muy lejos de limitarse a proveer solamente por los niños de los mendigos declarados: es de alcance mucho mayor y tendrá en cuenta el número total de infantes de cierta edad nacidos de padres que de hecho son tan poco capaces de mantenerlos como los que solicitan nuestra caridad en las calles.

Por mi parte, habiendo volcado mis pensamientos durante muchos años sobre este importante asunto, y sopesado maduradamente los diversos planes de otros proyectistas, siempre los he encontrado groseramente equivocados en su cálculo. Es cierto que un niño recién nacido puede ser mantenido durante un año solar por la leche materna y poco alimento más; a lo sumo por un valor no mayor de dos chelines o su equivalente en mendrugos, que la madre puede conseguir ciertamente mediante su legítima ocupación de mendigar. Y es exactamente al año de edad que yo propongo que nos ocupemos de ellos de manera tal que en lugar de constituir una carga para sus padres o la parroquia, o de carecer de comida y vestido por el resto de sus vidas, contribuirán por el contrario a la alimentación, y en parte a la vestimenta, de muchos miles.

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Una Modesta Proposición