Perdiendo mi religión 2, Dejando de ir a las misas

Parte primera

Al cambiar el sentido de mis rezos y ser más honestos comprendí que el sentido del pecado es distinto según la percepción. Lo que para algunos era pecado, no era aplicable en mi caso. Lo que para mi era pecado, no lo era para la Iglesia ¿porqué? Sencillo, porque el pecado de la religión se basa en una moral y no en la ética. Si cada uno tiene su moral ¿no debería tener su propio sistema de pecados? Lo deseable es la ética o seguir el mandamiento básico de Jesús, el de amar al prójimo como a ti mismo, pero no parecía que esa fuera la fuente de inspiración que movía siempre a nosotros, los católicos (cuando todavía lo era, claro).

Entonces empecé a faltar a la misa. Empecé a faltar a las catequesis y cuando pasadas semanas volvía mis catequistas se estremecían pensando en qué nueva pregunta comprometida habría estado yo pensando.

No les faltaba razón. Básicamente volvía por compromiso y por ponerles en situaciones incómodas. Me daba la sensación que de yo sabía de la Biblia mucho más que ellos pues la leía con los ojos críticos de un espíritu científico que poco a poco se da cuenta de que algo falla en el bonito esquema contradictoriamente utópico que me planteaban. En pocas palabras. Era algo demasiado bonito para ser verdad. Todo parecía más bien un montaje destinado a que nos conformemos y no asumamos nuestros propios errores.

No eran capaces de responder a mis inquietudes. No era mala gente, no me entendáis mal, me llevaba muy bien con ellos, pero no podían satisfacer mis inquietudes espirituales que entiendo distintas de las religiosas.

Tras la confirmación mi ruptura con la iglesia católica parecía imposible de evitar y ni siquiera era el principio de todo lo que llegaría a cambiar.

No cuestionaba realmente a Dios. Cuestionaba la iglesia. No creía que Dios tuviera que ser como unos humanos lo interpretan. Al fin y al cabo existían varias visiones o nociones distintas de cómo tendría que ser Dios, por lo que no podría decantarme objetivamente por ninguna. Si tenía que encontrar a Dios tendría que hacerlo yo mismo, lejos de la iglesia que imponía una visión única y monolítica.

Parte 3.

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Perdiendo mi religión 2, Dejando de ir a las misas

Perdiendo mi religión I, los primeros años

Mi madre era católica practicante moderada. No era para nada una persona que impusiera sus creencias, pero sí que iba a misa y yo la acompañaba. Mientras que mi padre era ateo declarado, no quiso entrometerse a nivel de temas religiosos y dejó que mi madre hiciera lo que consideraba correcto, o al menos así lo entendí yo en su momento. Durante los primeros años de mi vida ir a misa y rezar era algo totalmente normal. En pocas palabras, yo era católico, creía en Dios y en las enseñanzas de la Biblia, al menos las que me contaban y tal y como me las interpretaban otros.

Sin embargo poco a poco eso fue cambiando. ¿Cómo fue? Evidentemente no fue un proceso rápido, no cambié de un día para otro, pero sin duda cambié.

Supongo que mi primer recuerdo de cuestionamiento no fue en las catequesis en las que me convertí con el tiempo en el terror de mis profesores por las preguntas que hacía, sino tal vez un poco antes, mientras escuchaba las lecturas desde los bancos de madera en la parte alta de la iglesia y miraba las oscurecidas vidrieras por las que no pasaba la luz pues se había construido recintos cerrados de la iglesia. Imaginaba que esa oscuridad representaba el espacio oscuro a un escenario apocalíptico de las lecturas del Armageddon, texto que siempre me ha fascinado y que he leído varias veces.

Mientras el cura hablaba y yo analizaba sus palabras empecé a cuestionar las cosas. ¿Si Dios estaba en todas partes, era realmente necesario ir a la Iglesia para escucharle o pedirle perdón? Había constatado hace tiempo que, por ejemplo el hecho de confesarse, no tenía mucho de sincero, sino más bien de rito mecánico y carente de sentido real. Deduje pues que si realmente te arrepentías de tus pecados ¿para qué decirlo a un cura? Era mejor informar directamente a Dios en confesión sincera, personal e íntima.

Y eso me llevó a otra conclusión. ¿De qué servía el Padre Nuestro o el Ave María? No eran sino formulismos rígidos que no era capaz de sentir. Poco a poco mis rezos pasaron de la cansina y metódica repetición de palabras que otros escribieron siglos atrás, a ser improvisados, sinceros y honestos. Decía a Dios lo que yo sentía que debía decirle. Y no necesitaba ir a misa para eso. La Iglesia no necesitaba paredes, puertas o ritos. Hablar con Dios no precisaba de ir a un lugar aburrido, oscuro a veces y alejado de lo que sentía y me atormentaba en lo más profundo de mi ser.

parte 2

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Perdiendo mi religión I, los primeros años

El Antiguo Testamento para niños

La crítica es importante y más cuando de educación de niños se refiere. En este caso no pude menos que sorprenderme al ver este curioso libro puzzle ambientado en el Antiguo Testamento. Una forma “divertida” de aprender las famosas historias de la Biblia. Por suerte no han puesto la parte esa en la que un marido recién enviudado tras haber dejado a su mujer fuera de una casa para que una muchedumbre la mate a sodomizaciones, parte en doce pedazos el cadáver de su difunta para mandar un trozo a cada tribu de Israel y llamarlos así a la venganza. No obstante mencionan algunas de las más famosas y sangrientas historias de ese libro tan lleno de paz y amor hacia el prójimo:
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Notese lo bonito de la portada. Animales majos, un niño tocando una canción, un zorrito y a lo lejos un malvado guerrero. El título ¡David y Goliat! Esto presagia algo bueno, pero bueno de verdad. El A.T. es todo un ejemplo de bondad, prudencia y altos valores morales del Dios Yahvé. Habrá que tomarselo con algo de humor y ver cómo lo endulzan para que los niños lo aprendan bien todo.

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¡Quien iba a imaginar! Hay que endurecer el carácter de los niños a los que va dirigido. Nada como ver una muerte de forma directa y sin zarandajas. David, el pequeño niño no duda en matar a un adulto, sin aparente provocación previa al menos en este comic, y dejarlo tirado en el suelo. Alrededor noten los animalitos más monos que se ven al más puro estilo Disney. Nota, no es la primera página, pero la primera sólo habla de cómo David cura a Saul con su lira.

Pero aún hay más ¡mucho más!

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El Antiguo Testamento para niños

Mi primer encuentro con la credulidad del creacionismo

La primera vez que me encontré con la credulidad absoluta en la literalidad de la Biblia fue en un colegio de Texas en el que estudié durante el curso de 1989/90. El profesor de química estaba explicando las valencias de los átomos para formar compuestos químicos y una alumna, que hoy en día tengo agregada por el facebook, saltó que no entendía nada y que además eso no podía ser porque la Biblia no hablaba de las valencias.

Dijo, es más, “¡que lo explique Mario (usea yo)!” Como si yo fuera a decir otra cosa, claro, cuando el tema me lo sabía de mucho antes y soy firme defensor del método científico.

Lo que más me llamó la atención fue la reacción del profesor. En España hubiera habido no sé si mofa o chanza, pero sí un paseito al despacho del director. En cambio vi auténtico temor en los ojos del profesor. No se atrevió a decir nada sobre la argumentación de la alumna en cuestión. Se quedó parado y me interpeló a ver si yo podría explicar el dema de las valencias atómicas mejor, sin referirse en ningún momento al comentario sobre la Biblia. Naturalmente yo dije que no era capaz de explicar las valencias de mejor manera que él (si llego a admitir que conocía una manera mejor de explicarlo me hubiera colgado el “San Benito” para el resto del curso).

Esto fue hace veinte años y es probable que la reacción de la alumna tuviera más que ver con la dificultad de captar los conceptos que en una credulidad real. Hoy por desgracia esta credulidad ha desembarcado con fuerza en las costas de la vieja Europa.

Mi primer encuentro con la credulidad del creacionismo

La interpretación de la Biblia

Acabo de rescatar esto de textos que he ido recopilando.  Buscaré el origen de este texto que localicé hace algunos años. Por su triste actualidad lo reproduzco a continuación.

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Pues mirad, es la primera vez que visito estos foro y me gustaria que en cuanto al tema de la Homosexualidad exponer unas cuantas comparaciones, ya que estais poniendo como ejemplo a la santa biblia

Esta carta suele circular mucho por internet y la verdad es que a lo mejor alguno de vosotros la habreis podido leer, tan solo dejo la carta integra. es algo larga

Laura Schlessinger es una conocida locutora de radio de los Estados Unidos que tiene un programa en el que da consejos en directo a los oyentes que llaman por teléfono.
Recientemente saltó la polémica (y más cuando se mezclan temas de religión y homosexualidad, donde cada persona interpreta lo que dice Dios y la Biblia de una manera distinta) cuando la presentadora atacó a los homosexuales. Esta locutora ha dicho recientemente que la homosexualidad es una abominación, ya que así lo indica la Biblia en el Levítico, versículos 18:22, y por tanto no puede ser consentida bajo ninguna circunstancia. Lo que a continuación transcribimos es una carta abierta dirigida a la Dra. Laura escrita por un residente en los Estados Unidos, que ha sido hecha pública en Internet (no tiene desperdicio):

Querida Dra. Laura:
Gracias por dedicar tantos esfuerzos a educar a la gente en la Ley de Dios. Yo mismo he aprendido muchísimo de su programa de radio e intento compartir mis conocimientos con todas las personas con las que me es posible. Por ejemplo, cuando alguien intenta defender el estilo de vida homosexual me limito tan sólo a recordarle que el Levítico, en sus versículos18:22, establece claramente que la homosexualidad es una abominación. Punto final.
De todas formas, necesito algún consejo adicional de su parte respecto a algunas otras leyes bíblicas en concreto y cómo cumplirlas:
a) Me gustaría vender a mi hermana como esclava, tal y como indica el Éxodo, 21:7. En los tiempos que vivimos, ¿qué precio piensa que sería el más adecuado?
b) El Levítico, 25:44, establece que puedo poseer esclavos, tanto varones como hembras, mientras sean adquiridos en naciones vecinas. Un amigo mío asegura que esto es aplicable a los mejicanos, pero no a los canadienses. ¿Me podría aclarar este punto? ¿Por qué no puedo poseer canadienses?.
c) Sé que no estoy autorizado a tener contacto con ninguna mujer mientras esté en su período de impureza menstrual (Lev 5:19-24). El problema que se me plantea es el siguiente: ¿cómo puedo saber si lo están o no? He intentado preguntarlo, pero bastantes mujeres se sienten ofendidas.
d) Tengo un vecino que insiste en trabajar en el Sábado. El Éxodo 35:2, claramente establece que ha de recibir la pena de muerte. ¿Estoy moralmente obligado a matarlo yo mismo? ¿Me podría apañar usted este tema de alguna manera?
e) En el Levítico 21:20, se establece que uno no puede acercarse al altar de Dios si tiene un defecto en la vista. He de confesar que necesito gafas para leer. ¿Mi agudeza visual tiene que ser del 100%? ¿Se puede relajar un poco esta condición?
f) La mayoría de mis amigos (varones) llevan el pelo arreglado y bien cortado, incluso en la zona de las sienes a pesar de que esto está expresamente prohibido por el levítico, 19:27.¿Cómo han de morir?
g) Sé gracias al Levítico, 11:6-8, que tocar la piel de un cerdo muerto me convierte en impuro. Aún así, ¿puedo continuar jugando al fútbol si me pongo guantes?
h) Mi tío tiene una granja. Incumple lo que se dice en el Levítico 19:19, ya que planta dos cultivos distintos en el mismo campo, y también lo incumple su mujer, ya que lleva prendas hechas de do s tipos de tejido diferentes (algodón y poliéster). Él, además, se pasa el día maldiciendo y blasfemando. ¿Es realmente necesario llevar a cabo el engorroso procedimiento de reunir a todos los habitantes del pueblo para lapidarlos? (Lev 24:10-16). ¿No podríamos sencillamente quemarlos vivos en una reunión familiar privada, como se hace con la gente que duerme con sus parientes políticos? (Lev 20:14).

Sé que usted ha estudiado estos asuntos con gran profundidad, así que confío plenamente en su ayuda. Gracias de nuevo por recordarnos que la palabra de Dios es eterna e inmutable.

me gustaria que la pudierais contestar y darme argumentos irrefutables de que porque la biblia es valida contra la homosexualidad y lo otro no?

gracias por adelantado.

La interpretación de la Biblia