Lo que viene después de SOPAs y leyes Biden-Sinde-Wert

Para saber qué es lo próximo que ocurrirá en cuestión de leyes de propiedad intelectual no hay más que leer las declaraciones de organizaciones como la IFPI.

En especial tras concluir que sus medidas de lobby para eliminar derechos y libertades a los ciudadanos es bueno para sus bolsillo.

Dos párrafos llaman especialmente la atención:

“There has been positive momentum in the fight against piracy in 2011. In France, the introduction of the new Hadopi graduated response law has seen peer-to-peer (P2P) piracy levels decline by 26 per cent, with around two million P2P users stopping the activity since warning notices were first sent out in October 2010 according to IFPI/Nielsen.

A newly-published academic study finds evidence that Hadopi has had a positive impact on iTunes sales in France. The analysis, by Danaher et al¹, found that iTunes singles sales were 23 per cent higher than they would have been in the absence of Hadopi. “

Es decir, que concluyen según un estudio que en Francia las ventas en iTunes se han disparado por la existencia de HADOPI, una ley controvertida que amenaza las libertades más esenciales de los ciudadanos y que esperamos acabe pronto ante los más altos tribunales de los derechos humanos.

Si seguimos leyendo, el siguiente párrafo es esclarecedor:

” In Spain a new law came into force to allow the blocking of illegal websites – a positive step, though disappointingly limited in its scope”

Lo que viene a significar que la Disposición Final Primera de la ley de Economía Sostenible, impuesta por la Casa Blanca, tiene un alcance decepcionantemente limitado. Incluso ellos saben que va a fracasar, por lo que ya sabemos cual va a ser la estrategia de los lobbys de la IFPI, seguir bloqueando sitios que enlacen, pero sobre todo van a ir a por los usuarios de P2P para que no puedan seguir usando Internet. Ese es el futuro y sabiendo lo fácil que es a veces cambiar las constituciones de los países, y la inutilidad, para el objetivo declarado al menos, de la Ley Biden-Sinde-Wert, ya sabemos qué es lo siguiente que se va a pedir y se va a conceder. Perseguir a los ciudadanos por el P2P sin importar para qué se use, pero sobre todo espiando sus comunicaciones.

¿O acaso piensan que  las promesas de los políticos de los partidos mayoritarios de no perseguir a los ciudadanos españoles por compartir contenidos de forma supuestamente ilícita vale para algo?

Lo que viene después de SOPAs y leyes Biden-Sinde-Wert

La palabra piratería y el marketing

La palabra “piratería” se está usando desde hace muchos años de forma peyorativa como forma de prejuicio de una actividad que puede, o no, ser ilícita. El término se ha convertido una potente herramienta de marketing análogo – que no equivalente – al término “guerra contra el terrorismo” ideado, en efecto, por una empresa de marketing.

El problema de usar este término en una discusión es que se pone a los oponentes en la tesitura de posicionarse a favor o en contra de “la piratería” como si todas las actividades que engloban fueran de la misma naturaleza criminal o ilegal. Al aceptar el término, se acepta, de alguna manera, la definición o prejuicio que sienta tal palabra.

A lo largo de los años he visto que la gente llama piratería a una muy amplia gama de actividades, como por ejemplo: La copia entre particulares de contenidos, la grabación en cassette, el pasar la música de un CD a un mp3, el uso de licencias tipo Creative Commons, que un creador regale sus propios contenidos, el poner enlaces a obras con o sin permiso, citar partes de obras sin permiso expreso, hospedar obras para su descarga sin permiso, plagio, remezclas, etc.

Ocurre que no existe una única posible definición de piratería. A punto uno podría llegar a un acuerdo cuando hablamos de aquellos que abusan para beneficiarse del trabajo de otros creadores, pero cuando nos encontramos que en esa definición cabrían en ella las actividades de muchas grandes compañías del entretenimiento.

De hecho, y en honor a la verdad, muchas de las actividades citadas más arriba son ilegales en la mayor parte de los países, o se legisla para que lo sean, pero otras no. Sin embargo cuando se habla de “piratería” no se diferencias unas de otras. Todo va junto en función de lo que el que usa la palabra interpreta como actividad ilegal y se resume en copiar contenidos sin pagar. Da igual qué contenido o de qué forma se haga.

De ahí que la palabra piratería, en relación a contenidos digitales, no sea un hecho, sino una simple opinión cargada de prejuicios y por lo tanto un elemento falaz en cualquier debate.

Debemos rechazar el uso de la palabra sin que exista un desglose previo y claro de cuales serían las actividades que se consideran ilícitas y haya un consenso entre los interlocutores. Finalmente lo mejor es usar otra terminología, como “presunta infracción de copyright” o casi mejor “supuesta infracción de copyright”. Y lo digo porque por ejemplo, en mi opinión, piratería (o corsarismo) son los contratos de 360º que algunas discográficas imponen, o los supuestos plagios  de grandes compañías que hoy forman los principales lobbys de persecución de los ciudadanos a modo de caza de brujas, o la continua extensión de los años de secuestro de los contenidos que deberían haber vuelto al dominio público, o como ejemplo con el que más de acuerdo podemos estar; el plagio.

Porque yo estoy en contra de la piratería tal y como yo la entiendo, pero no deja de ser mi opinión y no puedo forzar a nadie a estar de acuerdo con esa acepción, por lo que hablemos de suposiciones, de casos concretos y de presunción. Será mucho más fácil entenderse si usamos un lenguaje que todos comprendamos.

 

La palabra piratería y el marketing

La Opción Nuclear

SOPA es hasta la fecha el mayor ataque coordinado de ciertos lobbys de presión y sus siervos políticos para acabar con la Internet tal y como la conocíamos. La versión Española, la Ley Biden-Sinde, ahora bautizada Biden-Wert, es apenas una sombra de lo que SOPA puede suponer a nivel mundial.

No es exagerado decir que una vez se apruebe SOPA Internet ya no será Internet, será otra cosa. Será una enorme máquina al único principal servicio de los que odiaban la anterior Internet por poner en evidencia su inacción, su incapacidad o nula voluntad de trabajar para hacer algo distinto en plena era digital.

Vivimos pues los últimos días de Internet tal y como era. Ya hace tiempo que ha dejado de ser el entorno neutral que tenía que ser, y de hecho  habrá más ataques tal y como leyes como HADOPI o similares de otras naciones apuntan. Unos pocos sienten que tienen que poner coto y monopolizar todo, incluida la web.

La distópica Internet que nos espera no será evidente tras la publicación de SOPA, sino que el cambio será sutil. Primero destruirán sin el debido proceso legal a unas cuentas webs emblemáticas de enlaces. Después, pasados unas semanas o meses irán a por los proyectos incipientes, aquellos que se atrevan a levantar la cabeza. Muchos nunca los conoceremos. Ya no habrá espacio para proyectos realmente avanzados e inspiradores, ya no habrá espacio para que los autores obtengan la recompensa que su calidad les hará merecedores. No habrá nada nuevo porque no quieren que lo haya.

Y cuando SOPA no logre sus objetivos, porque no lo lograrán, irán a por los usuarios de forma todavía más feroz.

Por eso, por la tristeza que da comprobar cómo la democracia y la separación de poderes saltan en pedazos ante los únicos que parecen haberse quedado con los derechos de los que progresivamente nos privan, los lobbys y empresas de intermediación reaccionarias, la opción nuclear es la única que nos queda. Cerrar nuestras webs unos días; el 18 y el 23 de Enero, como testimonio silencioso ante el inminente final de una época que tantas promesas.

El 24 de Enero de 2012 será un día triste si se aprueba SOPA. Y aunque no se aprobara todavía queda ACTA y mil intentos más de una serie de industrias que mienten y unos políticos cómplices.

Ningunterra, hagan lo que hagan los grandes, cerrará esos días. Pequeña contribución, pero merecido homenaje a una red que tantos buenos momentos nos ha dado.

La Opción Nuclear

Miedo al peor

Dice V que “el pueblo no debería temer a sus gobernantes, sino los gobernantes al pueblo“.

Cuando los ciudadanos tememos al gobierno actual o al gobierno futuro es que algo está muy mal. Francamente mal. Debemos hacer una reflexión profunda, tal vez idealista, pero no debemos seguir soportando ese temor.

Me encuentro con gente que ante #nolesvotes tiene miedo de que los que ganen elecciones sean peores que lo que ya tenemos. Otros tienen miedo de los pactos serviles que los partidos alternativos puedan formar. En definitiva, que no parece haber alternativa, no hay solución. El sistema está corrupto.

Yo percibo miedo. Miedo e impotencia.

Es normal tener miedo, pero no deberíamos tener miedo del gobierno actual o futuro. Deberíamos tener más miedo de nuestra inacción.

Creo que sí existe un problema grave, un problema que subyace en el pueblo que consiente ser manipulado a sabiendas. Sí creo que la democracia, tal y como está ahora, es una charada de mal gusto. La gente vota a un partido porque el otro es peor, o por costumbre, o a pesar de la corrupción, el engaño y la mentira. Parafraseando de nuevo a V, algunos son más responsables que otros, pero si queremos ver a los culpables no tenemos más que mirarnos en el espejo. Creo que es muy acertado.

No creo que podamos ver un cambio sustancial en el corto plazo. Creo que debemos aprender como niños a caminar, a ejercer esos derechos olvidados. Debemos aprender a hablar de nuevo, a movernos, a no golpearnos una y otra vez. Y el movimiento se demuestra andando, no quedándonos cínicamente quietos, esperando lo mejor, que el cielo no se caiga sobre nuestras cabezas. Y lo cierto es que se está cayendo.

El sistema es una pantomima porque hemos dejado que se convierta en eso y por eso mismo debemos usarlo para hacer una declaración, para enviar una señal, para realizar una comunicación. El gobierno y los políticos en la oposición debe tener miedo al pueblo, pero no al pueblo manipulable, sino al pueblo de los ciudadanos que se informan, detectan la mentira, saben que todo es una farsa y quieren recuperar su voz.

No todas las leyes son del gusto de todos, es cierto, pero la mentira, el abuso y la manipulación no es una ley; es una forma de gobernar y hacer política que no debemos consentir.

Y por eso no debemos tener miedo a las consecuencias. Cuando peor están las cosas, cuando identificamos un enemigo común es cuando más nos unimos, cuando mejor luchamos, cuando más posibilidades tenemos. Como siempre lucharemos contra las crecientes dificultades, pero si hemos logrado hacer llegarles un mensaje claro y conciso, cada vez lo tendrán más difícil el manipular y mentir. Pero lo que es seguro es que por la noche podremos dormir un poco mejor que aquellos que prefieren el miedo o no hacer absolutamente nada.

Es hora de hackear el sistema para luchar contra los piratas de la democracia.

Miedo al peor