Confundiendo conveniencia con justicia

Alguna entidades de gestión de derechos de autor dicen que la sentencia Padawan es negativa para los ciudadanos y positiva para las empresas. Confunde, como es de costumbre, conveniencia con justicia.

No es ni justo ni legal cobrar un canon a las empresas, a los hospitales o a las guarderías y eso es porque las entidades jurídicas no pueden hacer, por ley, copia privada. No así los ciudadanos que sí tienen el derecho a la copia privada y por lo que se cobra el canon. Eso han dicho los tribunales y los de las entidades de gestión lo sabían, eran bien conscientes, son bien conscientes de que cobraban a quien no deberían, con el beneplácito de sus comprados políticastros.

Lo que pasa es que en su día según su ambición, que no realidad científica, cobrar sólo a los ciudadanos hubiera sido de difícil justificación así que fueron a lo conveniente, vamos a cobrar a todos en general un poco menos de lo que hubieran tenido que haber impuesto sólo a los ciudadanos que podemos hacer la copia privada,  porque al fin y al cabo los gobiernos del PP y PSOE, como cualquiera de los políticos actuales sólo quieren controlar más y más Internet y a los ciudadanos y estar del lado de los lobbys de industrias intermediaras del entretenimiento era “bueno”.

Ahora las cosas cambian y los que impusieron el canon a pesar de cualquier evidencia científica quieren seguir contando con el mismo dinero por lo que tendrán que exprimir aún más al ciudadano. Pero dejemos las cosas claras:

– Conveniencia no es lo mismo que justicia.

– Cobrar a empresas y organismos públicos (hospitales, por ejemplo) no es justo y no es legal.

– Ellos quieren el canon a toda costa aunque realmente no exista perjuicio para los creadores, porque ellos son intermediarios y quieren pillar parte del pastel, y sin canon no podrían.

– Ellos no exploran otras posibilidades, como innovar y crear nuevos modelos de negocio. Es más, sabotean cualquier posibilidad que no sea la de esperar cómodamente en su mesa el cheque de la ciudadanía y antes las empresas.

– Ellos no van a devolver el dinero del que se han apropiado injustamente.

– Ellos son los injustos, los inmorales y los piratas.

– Y algunos artistas con moneda de cambio en  manos de industrias de intermediarios que les piratean.

 

Confundiendo conveniencia con justicia

Ochos años y un poco más

Fue hace ya más de 8 años que Ningunterra.com comenzó. Originalmente un diciembre de 2001 mi amigo Ramón Redondo me hizo una página web en la que podía escribir cosas con phpNuke. La idea original que tenía es que fuese un sitio en el que poner en marcha un juego de rol online basado en un libro que escribí, Ningunterra cuyo título original fue “Oneras” (y como nadie entendía el título original decidí hacer una segunda versión del libro con el nombre del mundo fantástico Ningunterra en lugar de Oneras). Oneras me recordaba a onírico, no a oneroso 🙂

Pero de lo que iba a ser un juego de rol online surgió un sitio ideal desde el cual hablar de las cosas que desde verano de 2003 me preocupaban, el canon de la SGAE, Internet, las licencias libres que acababan de nacer y todo eso del ciberactivismo para el que fui reclutado por Carlosues a través de los foros de Vilecha que llevaba Tomás “Sn@ke” , el cual ya nos ha dejado no sin antes haber dejado una huella en todos nosotros y haber propiciado mucho de lo que  hoy es la Internet activista.

Curiosamente el otro día participé en una charla en la radio en Ondacero y había unos chicos, ingenieros informáticos, que están con el tema del doctorado en estos momentos. El tema de la mesa eran los nativos digitales. Hablamos de muchas cosas, pero al salir de la radio estuvimos comentando sobre cómo ven las nuevas generaciones los blogs, sobre todo cuando tanto se ha hablado de la muerte de éstos. Fue interesante ver que los blogs no interesan tanto a los jóvenes como a los ya más mayores. La percepción de Internet ha cambiado tanto que parece que los únicos que nos maravillamos realmente somos aquellos que conocimos Internet pasando de un entorno en que no existía tal cosa.

Y mi amigo Jorge Campanillas me preguntó que cuantos años tenía Ningunterra.com y sí, más de 7 años, le dije pero ¡rayos son más de 8 años en realidad! Me he dado cuenta hoy mirando archive.org; no del blog, sino de la web, la idea, el concepto, el sitio desde el que hablar fuera de lo que fuera o fuera como fuera. Mucho tiempo para Internet si bien entré en este mundo tarde y a trompicones, justo después de la burbuja de las puntocom. Los doctorandos me miraron como si fuera uno de esos viejos dinosaurios de las puntocom de los que hablan las leyendas 🙂

Y espero que Ningunterra siga aquí por mucho tiempo, como mi lugar para hablar, para ver cómo evoluciono, cómo cambio, cómo pensaba antes y cómo pienso ahora.

Mucho ha llovido desde entonces, de lo mejor, de lo bueno, de lo malo y de lo peor. He conocido mucha gente, a otros muchos no he vuelto a ver, pero todos han tenido su importancia.

Ochos años, se dicen pronto. Y no sé cuántos más ni en qué cambiará o evolucionará si tiene que hacerlo. El tiempo lo dirá. Mientras podamos, aquí seguiremos, luchando por lo que importa con los medios de los que dispongamos.

Ochos años y un poco más

Según la abogada de CEDRO los funcionarios son todos presuntos delincuentes

“El Canon existe para las empresas y administraciones porque los funcionarios y los trabajadores usan los medios que las empresas, ministerios y administraciones públicas ponen a su disposición para beneficio propio”.

Esa paradójica afirmación la efectuó, de palabra y por escrito la letrada de CEDRO, la Sra. Malmierca:
“No se puede eximir a las empresas y administraciones por que los trabajadores hacen uso de los equipos del trabajo en horario laboral para hacer copias privadas”.

Y puso un ejemplo de una trabajadora funcionaria que en horario laboral realizaba fotocopias de una guía de viajes de la ciudad belga de Brujas.

Las anteriores manifestaciones se hicieron con la evidente aprobación de las entidades de gestión presentes, SGAE, AGEDI, EGEDA y AIE cuyos letrados acompañaban a la letrada de Cedro.

…esto hizo reaccionar al tribunal que le preguntó:
¿Quiere usted decir que el Gobierno Español nunca podrá aplicar la exención que él mismo prevé? …. ¿Que los funcionarios causan daño con la copia privada?
y siguieron preguntando …
¿Si un trabajador infiel hace una fotocopia de una guía…  por ello ve justo que se pague el canon?
¿No se puede controlar una fotocopiadora?
¿No cree que podríamos darle la vuelta a la tortilla y que lo injusto sea que  se pague el canon por el resto de fotocopias, ajenas a la copia privada, que puedan hacerse en ese lugar de trabajo?

Queremos recodar que la utilización de bienes públicos para fines privados es un delito perseguible por cualquier juzgado, y de saberlo, dicha letrada debería poner dicha información en conocimiento del poder judicial. Lamentamos que en tan importante institución se haya afirmado que el canon existe porque los trabajadores y funcionarios españoles y europeos son todos presuntos delincuentes.

Más lamentamos aún, que la letrada que representaba al Estado Español, a todos nosotros,  nada dijera en favor de trabajadores y funcionarios, dedicando su tiempo a reclamar delante del Tribunal de Justicia de la Unión Europea la contestación a una presunta carta que a la Comisión Europea envió el Estado Español por la apertura de un expediente por infracciones en tema de propiedad intelectual.

Según la abogada de CEDRO los funcionarios son todos presuntos delincuentes

Hablando con Rafael Sánchez de EGEDA

Recientemente he participado en un seminario sobre distribución digital de contenidos. En esta interesante oportunidad pude hablar con nada más y nada menos que Rafael Sánchez, director de EGEDA y responsable del canon y las negociaciones que en su día llevaron con ASIMELEC para introducir el canon en CDs y DVDS, prácticamente el motivo inicial por el cual me introduje en el activismo en Internet y que con el paso de los años me ha llevado a donde estoy ahora.

Ha sido pues una oportunidad fantástica para conocer de primera mano las motiviaciones de las entidades de gestión para llevar a cabo tanta presión y solicitar cambios y compensaciones al inicio de la era digital y para reflexionar sobre las vueltas que da la vida llegando a conocer a quienes menos esperamos conocer.

Lógicamente Rafael Sánchez es una persona con mucho carácter y un alto conocimiento de estos asuntos. Se ciñe a una ley que en mi opinión no es coherente con la realidad. Es difícil rebatir sobre lo que la ley dice o cómo se interpreta, lo cierto es que sólo tenía curiosidad por conocer sus opiniones más que interés en rebatirlas. En el fondo se han rebatido hasta la saciedad, pero tras reflexionar mucho sobre sus razones voy a comentar un poco lo que me dijo y mi opinión al respecto.

La primera noción es que hay que lograr que los productores de contenidos puedan recuperar lo que invierten en éstos o no podrán seguir creando. Según él el canon es algo de obligado cumplimiento por mandato europeo y de simple justicia. El canon es por lo tanto parte de ese retorno económico.

Que los productores invierten mucho dinero es cierto, que lo hacen pensando en recibir un retorno es también lógico. Sin embargo el problema no son los usuarios, al menos a mi juicio, sino el modelo de explotación en la que se basa el negocio y que es un modelo de escasez de contenidos. Cuando el contenido se puede duplicar a coste cercano a cero, todo intento de crear una sensación de escasez de contenidos es un error. En todo caso el problema se ha de centrar en la escasez de talento para realizar contenidos de calidad y eso mismo está también en cuestión con las creaciones surgidas por la Web 2.0.

Tampoco creo el canon en si sea el problema. El canon es un síntoma de un mal mayor y es la idea de subvencionismo indiscriminado existente. No creo que la única forma de compensar sea mediante dinero, y el problema se debe más a la opacidad de las empresas privadas que gestionan el canon que a otra cosa. Igualmente al no establecerse excepciones, que EGEDA cree contraproducentes porque influiría en una mayor subida del canon para aquellos CDs que sí tuvieran que pagar el canon y en un aumento del fraude al comprar la gente CDs y DVDs a través de las instituciones y empresas exentas, crea una imagen total y absolutamente negativa de todo el concepto de canon. Honestamente, nunca he tenido problema en pagar el canon, pero no por las copias de seguridad de mis fotos. Si las entidades de gestión no pueden gestionar esto, y en la ley se dice que sólo pueden ser entidades de gestión si tienen dicha capacidad, pues deberían dejar de serlo y cambiar el modelo para que sea mediante los impuestos estatales, bien supervisados, los que compensen a todos los ciudadanos que crean ya que cada vez son más los que simplemente no están en esas entidades de gestión o no quieren dicha compensación siquiera.

Rafael Sánchez no cree que se puedan crear excepciones si no existe una manera firme de controlar quien compra los CDs para grabar y quien no. Sigo pensando que eso es sintomático de un profundo alejamiento de los consumidores, “ese gran colectivo al que nunca se le consulta nada” (J.F. Kennedy).

La segunda noción es la de la propiedad. En la ley y en su espíritu se equipara la creación a la propiedad privada. En realidad no admiten que la propiedad intelectual es un monopolio, no una propiedad, y que esa noción surge de una opinión que puede ser fácilmente rebatida. De hecho en su día, cuando se creó esta ley monopolística no fueron pocos los creadores que se opusieron a ésta y con buenas, muy buenas razones. La parte propietaria son los derechos morales, una obra tiene un padre, o varios, eso es así, pero luego el uso ya no es propiedad finita. Esto no ocurre con los bienes físicos como una casa, un coche o una manzana cuyo uso sí puede ser exclusivo. Así que la propiedad intelectual no es propiedad. Se le llama propiedad, pero es algo mixto que mezcla derechos morales con patrimoniales. Tiene un componente de exclusividad, sí, la autoría, la originalidad, el talento irrepetible, pero otro que no puede ser exclusivo, más bien debería ser inclusivo. Sin embargo se trata todo por igual en el mismo paquete, cosa que distorsiona un análisis de la realidad hasta convertirlo en un debate ideológico, casi religioso diría yo. Se defienden dogmas, no hechos.

La tercera noción es la que más me preocupó. Planteé que la ley está sencillamente mal. Que no se ajusta a la realidad, a lo que convino, pero planteó como única otra alternativa es que sea el estado quien financie la creatividad. En pocas palabras, comunismo cultural.

Honestamente creo que no podemos ir de un extremo a otro y el tiempo está demostrando que existen otras formas de crear híbridas y que no dependen en absoluto de papá estado. De hecho me parece que el modelo de compensasión llamado canon es más “comunismo” (en el sentido peyorativo de la palabra) que otra cosa, sólo que no lo controla el estado, sino cada entidad a su gusto y discreción, cobrando también por las otras creaciones que se consumen cada vez más y sobre las que no tienen derechos a gestionar. Y este hecho es clave para identificar el problema hoy en día. Cuando hablamos de cambio legislativo me refiero a que la ley tiene que mantener el espíritu de ciudadanos accedidendo a los contenidos. Hay que plantear un nuevo paradigma que ayude a incentivar la calidad y la compense en su justa medida por los usuarios, permita e incluso anime al intercambio sin ánimo de lucro entre ciudadanos y controle con firmeza los usos lucrativos con especial presión en la piratería que el plagio supone (y de la que tanto saben algunas de las industrias del entretenimiento que más se quejan de los ciudadanos).

Sin duda que no hace falta irse al comunismo, sino al “commonism” un anglicismo de que viene de lo “common”, la creación de cultura como perteneciente en mayor o menor medida a todos.

Por fortuna me quedo con la sensación de que la nueva generación de creadores de contenidos profesionales ya no ve la distribución social digital de contenidos como una amenaza, sino como una gran oportunidad. Incluir al consumidor en todas las fases de la creación y distribución de contenidos es esencial para dar respuesta a lo que éstos demandan. El freno a que esto ocurra viene precisamente de leyes obsoletas y superadas hace tiempo por la realidad de cómo los ciudadanos usan lo que siempre les ha pertenecido.

Sin embargo he de admitir que me ha sorprendido el espíritu constructivo de Rafael Sánchez y de EGEDA en general a la hora de plantear alternativas y por rechazar el uso del DRM en su plataforma de visionado de video online Filmotech.com. El problema que veo a Filmotech.com es de nuevo mi principal crítica a las plataformas del estilo. No son lo suficientemente ambiciosas o versátiles. Le faltan opciones y catálogo. En ese sentido creo que Nowtilus es una gran opción aunque con las algunas limitaciones de DRM que hace que no pueda ser la solución viable a largo plazo de imponerse las limitaciones en las películas descargables. Como siempre creo que es falta de visión y ambición por parte de las industrias del entretenimiento.

Lo que les tiene que quedar muy claro que el camino de llamar piratas a los consumidores de contenidos, sus potenciales clientes, es una mala idea se mire por donde se mire y que por otro lado no se ajusta a la realidad. Deberían dejar ese gastado discurso porque ya estamos todos inmunizados y tienen que empezar a plantear alternativas realistas para dar a los consumidores lo que éstos demandan. Porque de hecho la auténtica amenaza para su modelo son los contenidos que con cada vez más calidad se ofrecen como alternativa a los suyos, y que no sólo se permite que se compartan, sino que su éxito y futura remuneración se basa precisamente en que sean compartidos.

Recuerdo a la industria que una cosa es desear mantener un modelo de negocio y otra muy distinta poder hacerlo.

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Hablando con Rafael Sánchez de EGEDA

El canon al ADSL y la maniobra de los tres avisos

Siempre el objetivo de estas grandilocuentes medidas del tipo de los “tres temibles avisos” es proponer un “canon” a las conexiones de ADSL, de manera que se mantiene un modelo de negocio que no necesita hacer nada más que esperar sentado en su poltrona a recibir el talón que pagamos entre todos.

No olvidemos que cada vez más contenidos que se consumen no son de las grandes industrias del puro entretenimiento con un 2% de cultura, sino de los autores amaters no profesionales o artistas que usan copyleft, y que en la mayor parte de los casos no quieren remuneración por copia privada.

Es más, cada vez más son estos los contenidos de “algunos derechos reservados” que mueven a la gente a usar Internet y a crear riqueza. La industria ve que pueden perder cuota de mercado ante la calidad de estos contenidos y el bajo perfil cualitativo de los suyos, pero pueden cobrar por lo que no les pertenece en forma de canon a los ADSLs (la vieja aspiración de tantos apoltronados), porque los políticos que les elegimos lo ven bien. Es útil para sus propósitos de controlar la díscola red de redes tan llena de gente que piensa y se informa por si misma.

Estos canones en CDs, memorias para cámaras fotográficas es una forma cada día más evidente de quitar dinero a todos estos creadores que innovan para darselo a los que no lo hacen. Se recompensa, como suele ocurrir con demasiada frecuencia, al incompetente por su incompetencia.

Al tiempo lo mismo pasará en Francia e Italia y demasiado pronto se propondrá también aquí en España. Existen otras soluciones pero obligaría a innovar… a trabajar para ganarse el pan y eso a los apoltronados no les gusta nada. ¿No decían que había crisis?

Las medidas de canones y la inactividad política y social para adaptar las leyes obsoletas de propiedad intelectual a los tiempos del inicio de la era digital, producen un mal que difícilmente se podrá remediar si los ciudadanos no hacemos algo ahora. Por un lado la cultura seguirá secuestrada y esclava de esas grandes industrias que no innovan, y al mismo tiempo se frenará todo avance en temas de contenidos digitales, pues se privilegia a aquellos que no se mueven de su postura más propia del oscuro medievo; cuando los libros eran quemados, o recluidos y apartados del pueblo al que siempre deberían haber pertenecido.

Vivimos pues en un momento el que debemos elegir entre quemar de nuevo la nueva biblioteca de Alejandría en nombre del dios todopoderoso e incuestionable del copyright o podemos construir un futuro prometedor donde la gente comparta y genere cultura y riqueza.


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El canon al ADSL y la maniobra de los tres avisos