Es la competencia patanes, no la piratería

Perdón por el patanes, era sólo para llamar la atención 😀

¿Pirateas contenidos? ¿Cuánto pagarías por una película? ¿Y por una canción?

Son todas preguntas capciosas. ¿Porqué? Empecemos por el término piratería:

Como he sostenido muchas veces el término “piratería” no se aplica en muchas ocasiones correctamente, sino más bien dar apariencia de certeza a una mera opinión. La piratería es la que secuestra aviones y barcos, como algunos gobiernos hacen. Que alguien copie o comparta un contenido sujeto a todos los derechos reservados no deja de ser una presunta infracción de derechos de autor dependiendo de las circunstancias y la legislación aplicable.

Además alguien puede argumentar que el continuo incremento de los términos de validez de “todos los derechos reservados” es una piratería (legal) del dominio público. Otro podría decir que quitar a los jueces del proceso que debe decidir si una página de enlaces vulnera o no los derechos de propiedad de alguien es igualmente una forma de piratear la propia esencia de la democracia y la separación de poderes para dar un trato de privilegio a unos intermediarios que se niegan a cambiar o desaparecer.

Así que el tema, cuestiones morales a parte, se reduce a un mero cambio en las formas de consumo y acceso a los contenidos, sean culturales o de puro entretenimiento.

Yo nunca respondo a una encuesta que me pregunta si consumo contenidos pirateados, porque tal vez no sean contenidos pirateados. Si respondo que sí estoy validando la opinión de que algo que puede o no ser ilícito, lo es. Si respondo que no, lo valido igualmente ya que legitimo igualmente la pregunta, luego el supuesto. La pregunta no es correcta porque la respuesta fortalece el argumento subjetivo y rebatible de quien pregunta.

Tampoco es una pregunta válida el “¿cuánto estás dispuesto a pagar por una película?” que de igual manera que como ocurre con el término “piratería” asume que la forma correcta de remunerar al creador es pagando por el contenido directamente, como si no existieran otras opciones.

Vamos a recordar dos conceptos básicos, pero que muchos no comprenden: un tomate, no es comparable a la fotografía de un tomate.

No puedes producir cientos, miles de tomates iguales sin gastar proporcionalmente muchos recursos en forma de tierra, agua, sol, tiempo, arados, etc. Puedes en cambio producir cientos, miles, millones, billones de copias idénticas de fotografías de tomates sin apenas notar un incremento de coste en todo el proceso.

Eso es porque lo inmaterial, a diferencia de lo material, se puede copiar, creando obras idénticas sin que nadie pierda su propia copia en el proceso.

¿Es que no hay nada inmaterial en el tomate físico? Sí, la noción, el conocimiento de cómo se ha de cultivar. Eso sí se puede copiar. Alguien puede tener la fórmula, el conocimiento inmaterial para cultivar tomates, sin que el que lo ideó en primer lugar deje de poder cultivar con ese mismo procedimiento.

Eso nos lleva a la otra pregunta ¿no hay nada único y no copiable en el contenido digital? Sí que lo hay, el proceso de crearlo. Es único e irrepetible y cuesta tiempo, ergo dinero para muchos. Eso debe poder ser remunerado de alguna manera pero la venta y distribución de la obra per se no tiene porqué ser la única, ni mucho menos la mejor, opción viable. El precio por contenido no tiene porqué ser lo único que se cuestione.

Porque lo que realmente tiene valor es lo material, lo que no se puede o es difícil de copiar. Así el creador debe exigir que se pague por el trabajo que se hace, y si se obtiene un rendimiento económico de su obra. El objetivo de sus solicitudes debería ser el intermediario, si lo tiene, o el usuario final, si no tiene intermediario.

Pero insisto en que se debe de considerar el pago por lo no copiable ¿y qué puede ser esto? Pues el valor añadido, el servicio, la conveniencia por un lado, y la remuneración indirecta por otro.

Centrémonos ahora en lo primero: el valor añadido. Si se pretende que se pague por la copia y distribución de contenidos sin más, se compite con cada una de las personas que puede copiar y distribuir copias. La totalidad de personas, los ciudadanos que tienen una conexión a Internet o un llavero USB  portátil. Son además los que en última instancia pueden querer pagar por lo que hacen los artistas, por el trabajo que supone dar como fruto una obra.

La clave pues está en la experiencia tal y como ocurre en el hecho de ir al cine. No se paga por el contenido (al fin y al cabo no te quedas con la película para verla después), se paga por la experiencia completa. De la misma manera para conseguir que la gente quiera pagar a los creadores por lo que hacen, deberán competir de forma mejor y más efectiva. Como imponer un precio es un error, ya que impone una barrera que la copia individual entre particulares sin ánimo de lucro no tiene, hay que ofrecer el valor añadido de la comodidad en forma de reducidas tarifas planas con ubicuidad, segmentación, interacción con los fans, merchandising a precios reducidos, etc. El límite está en la imaginación.

Lamentablemente no anda la industria sobrada de imaginación cuando las únicas preguntas que se plantean son las arriba mencionadas. Igualmente leyes forzadas que llaman criminal a una generación completa sólo consiguen el efecto contrario al deseable, precipitando una rápida desafección de los consumidores hacia los artistas mientras los intermediarios, auténticos culpables de la crisis por no evolucionar, huyen con los dividendos.

Safe Creative #1102248567693

Es la competencia patanes, no la piratería

La industria del entretenimiento sigue intentando vincular pornografía infantil e infracciones de copyright

Leo en Techdirt sobre el enésimo intento de la industria de grabación de discos al comparar dos actividades completamente distintas para llenar de falacias su desesperada cruzada por mantener un modelo de negocio con cada vez menos sentido.

En este caso entran en el debate de la Neutralidad de la Red para en una carta suscrita por RIAA, A2IM, AFM, AFTRA, ASCAP, BMI, NMPA, SESAC, SoundExchange, la Recording Academy, la California Songwriters Association, el Music Managers Forum, y la Nashville Songwriters Association International, exigir que los proveedores de Internet sean policías y espías de nuestras comunicaciones.

La comunidad musical que representamos cree que es vital que cualquier iniciativa política sobre Internet permita y anima a los ISPs y otros intermediarios a tomar medidas que detengan actividades ilegales como infracciones de copyright y pornografía infantil.

Sí, vamos, igualito. Ya de paso podrían ir un poco más lejos, sin duda, pero lo que es especialmente repugnante es la mera idea de comparar dos cosas tan diametralmente opuestas es una utilización y explotación interesada de un fenómeno, la pornografía infantil, tan repugnante. Esto da una idea de la catadura moral de estos que se creen en posesión de la única moral posible, la misma moral que roba del dominio público y criminaliza a las personas por aceptar que todo ha cambiado con la llegada de las herramientas digitales.

La mera insinuación de comprar a los ciudadanos que intercambian música en Internet con pornógrafos infantiles resulta demasiado ofensiva e insoportable. Habría que lanzar un mensaje claro a la gente capaz de usar algo así para justificarse. Tienen que estar muy desesperados y sentirse muy patéticos.

Cualquier persona con criterio científico y escéptico verá que este tipo de falacias no son sino interesadas manipulaciones de lo que está ocurriendo en realidad. Es muy triste que se aprovechen del abuso de unos adultos sobre niños en su desesperado ataque a la sociedad.

La industria del entretenimiento sigue intentando vincular pornografía infantil e infracciones de copyright

Aprils Fool day, Sony y venta de DVDs

Hay que tener mucho cuidado con las noticias que nos llegan en estos días, como la de que Sony se plantea dejar de vender DVDs en España porque cree que sus clientes son criminales.

Que lo creen es cierto (bueno en realidad no, tal y como recuerdo de una conversación que mantuve con el vicepresidente de Sony de contenidos digitales en San Franciso hace unos años) , y al final, como no puede ser de otra manera, tales insultos acabarán costandoles muy caro. Pero no deja de ser interesante el nivel de patetismo al que son capaces de caer algunos mediante falacias y provocaciones sólo con el objeto de encontrar vanas escusas para equiparar negocios obsoletos con libertades fundamentales y dar un golpe, más, mortal al estado de derecho y la tutela judicial efectiva.

Es cierto que el modelo de negocio basado en ventas de DVD está decayendo, pero ¿podía acaso ser de otra manera? ¿No se han dado cuenta de que estamos en plena transición a la era digital?

Es ley de vida, ley de negocios. Pero lo que es terrible es que los gestores de Sony y los asesores que cobran sueldos de seis cifras no hayan sido capaces de afrontar la situación y crear algunos de los nuevos modelos de negocio que a mi, humilde activista en favor de la cultura, se me ocurren casi cada semana o mes.

El problema es suyo. Que lo solucionen pero no a costa de insultar y amenazar a sus clientes y potenciales clientes. Esa es una mala política se mire como se mire.

Personalmente me parece más graciosa esta noticia, que no sé si será cierta o no, pero tiene su aquel:

1.000 personas se quitan los pantalones en el metro de Nueva York:

Prefiero pagar con mi valiosa atención a estas cosas…

Aprils Fool day, Sony y venta de DVDs

Video explicando la Neutralidad de la Red

Vía Enrique Dans, un vídeo que explica de forma clara y concisa la Neutralidad de la Red y porqué debemos defenderla contra los políticos.

http://www.adnstream.com/embed/video/JaFrWilVir

Maldita sea la hora en la que la clase política vendida y corrupta ha decidido acabar con Internet en vez de defenderla.

Video explicando la Neutralidad de la Red