Miedo al peor

Dice V que “el pueblo no debería temer a sus gobernantes, sino los gobernantes al pueblo“.

Cuando los ciudadanos tememos al gobierno actual o al gobierno futuro es que algo está muy mal. Francamente mal. Debemos hacer una reflexión profunda, tal vez idealista, pero no debemos seguir soportando ese temor.

Me encuentro con gente que ante #nolesvotes tiene miedo de que los que ganen elecciones sean peores que lo que ya tenemos. Otros tienen miedo de los pactos serviles que los partidos alternativos puedan formar. En definitiva, que no parece haber alternativa, no hay solución. El sistema está corrupto.

Yo percibo miedo. Miedo e impotencia.

Es normal tener miedo, pero no deberíamos tener miedo del gobierno actual o futuro. Deberíamos tener más miedo de nuestra inacción.

Creo que sí existe un problema grave, un problema que subyace en el pueblo que consiente ser manipulado a sabiendas. Sí creo que la democracia, tal y como está ahora, es una charada de mal gusto. La gente vota a un partido porque el otro es peor, o por costumbre, o a pesar de la corrupción, el engaño y la mentira. Parafraseando de nuevo a V, algunos son más responsables que otros, pero si queremos ver a los culpables no tenemos más que mirarnos en el espejo. Creo que es muy acertado.

No creo que podamos ver un cambio sustancial en el corto plazo. Creo que debemos aprender como niños a caminar, a ejercer esos derechos olvidados. Debemos aprender a hablar de nuevo, a movernos, a no golpearnos una y otra vez. Y el movimiento se demuestra andando, no quedándonos cínicamente quietos, esperando lo mejor, que el cielo no se caiga sobre nuestras cabezas. Y lo cierto es que se está cayendo.

El sistema es una pantomima porque hemos dejado que se convierta en eso y por eso mismo debemos usarlo para hacer una declaración, para enviar una señal, para realizar una comunicación. El gobierno y los políticos en la oposición debe tener miedo al pueblo, pero no al pueblo manipulable, sino al pueblo de los ciudadanos que se informan, detectan la mentira, saben que todo es una farsa y quieren recuperar su voz.

No todas las leyes son del gusto de todos, es cierto, pero la mentira, el abuso y la manipulación no es una ley; es una forma de gobernar y hacer política que no debemos consentir.

Y por eso no debemos tener miedo a las consecuencias. Cuando peor están las cosas, cuando identificamos un enemigo común es cuando más nos unimos, cuando mejor luchamos, cuando más posibilidades tenemos. Como siempre lucharemos contra las crecientes dificultades, pero si hemos logrado hacer llegarles un mensaje claro y conciso, cada vez lo tendrán más difícil el manipular y mentir. Pero lo que es seguro es que por la noche podremos dormir un poco mejor que aquellos que prefieren el miedo o no hacer absolutamente nada.

Es hora de hackear el sistema para luchar contra los piratas de la democracia.

Miedo al peor

Lecciones del pasado y memoria histórica

No soy abogado. No suelo comentar mucho de los casos de corrupción que salpican a la clase política. Sin embargo defiendo Internet porque es el único último medio que permite informarse de todas estas cosas, que permite denunciar el abuso, que facilita que la gente acceda a información y contenidos que con el tiempo favorecen el pensamiento crítico, el espíritu escéptico, científico.

No creo demasiado en la revoluciones. Si en algo creo es en la evolución y hay algo que la evolución nos enseña: que hay ramas evolutivas que se truncan.

Creo que los últimos acontecimientos que estamos viviendo en torno a la justicia, en concreto por la persecución a un juez por investigar las atrocidades de lesa humanidad de Franco y sus secuaces, es algo que debería alertarnos para que reconozcamos dónde vivimos, la ilusión de democracia que nos han vendido durante los últimos años. Es una señal roja que nos muestra quién manda y gestiona nuestros destinos en realidad. Y podemos afirmar que es gente despreciable.

No se ha podido pasar página porque no hemos leído el triste y sangriento capítulo de la dictadura. Muchos franquistas, o pretendidos franquistas no reniegan de su sinrazón simplemente porque muchos no saben de qué son o han sido cómplices.

Así no se construye un país firme y fuerte. El barro anega nuestros endebles cimientos y como una torre caerá.

La sociedad entera está en peligro, un peligro más grande de lo que podamos imaginar. Se hará cierta la afirmación que dice que el pueblo que olvida su pasado está condenado a repetirlo.

Miserables hemos nacido y así moriremos si no somos capaces de frenar esta locura.

¿Entienden porqué temo tanto las leyes que crean contra Internet?

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Update 9 de Abril de 2010: De un correo de Amnistía Internacional:

La “Ley de Amnistía de 1977” ha sido invocada para perseguir al único juez que ha intentado dar respuesta a víctimas de desaparición forzada y sus familias. Si este juicio se produce, será la primera vez en todo el mundo – al menos que tengamos constancia en Amnistía Internacional – que un magistrado, en democracia, es sentado en el banquillo por intentar conseguir verdad, justicia y reparación para las víctimas de crímenes internacionales. Además, enviará un mensaje tremendamente negativo para otros jueces que lo intenten, tanto en España, como en el resto del mundo.

Lecciones del pasado y memoria histórica

Reflexión sobre lo peor del Islam

Cuando unos cuantos fanáticos se lanzan a intentar asesinar a unos dibujantes por emplear la libertad de expresión, algo que a los fanáticos siempre molesta, uno tiene que pensar ¿qué es aquello que realmente más amenaza al Islam y su profeta? Bueno, persona no crédula como soy, creo que aquí se abre una interesante cuestión sobre relatividades, realidad e hipocresía.

Reflexión sobre lo peor del Islam

La lucha contra el extremismo del copyright es la lucha por la libertad

Hay quienes pretenden reducir a los luchamos contra el extremismo del monopolio intelectual a un grupo de personajes que sólo quieren bajarse películas, canciones o juegos sin para un euro. La realidad es bien distinta porque…

… cuando se propone desconectar a ciudadanos de Internet, o cerrar páginas web mediante procesos feudales, cuando se imponen multas millonarias a personas por compartir unas pocas miserables canciones, cuando se impone pagar cánones en los dispositivos de almacenamiento de todo tipo de contenidos digitales ya sean propios o creados por otros, cuando se insulta a la sociedad, cuando la piratería del dominio público por parte e las grandes corporaciones se convierte en norma amparada por los políticos de turno, cuando por escusas y más escusas se priva a la gente de la realidad inmaterial de unos contenidos que en mayor o menor medida pertenecen a todos y se nos somete a consumir, escuchar, leer y en definitiva a opinar de una única manera

… lo que está en juego no es que unos puedan o no descargarse la última serie de televisión o la última película, y más si tenemos en cuenta que costumbres como el uso de las redes de pares, P2P, de hecho son beneficiosas para la industria del entretenimiento en general, lo que está en juego es la propia libertad.

Porque como decía García Lorca,”bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan“. Conocer, acceder a la cultura y el conocimiento de forma libre y abierta es fundamental para una sociedad sana, libre y abierta a enfrentarse a los desafíos del futuro. Sin eso sólo somos siervos.

¿Queremos ser siervos?

Está en nuestras manos no votar a los políticos corruptos que mantienen unas leyes de copyright transformadas en la herramienta fundamental de censura del oligopolio del entretenimiento y el control ciudadano.

Si deseamos reducir injusticias, si queremos un mundo mejor hay que limitar el poder de los lobbys del copyright. Sólo así más y más personas podrán acceder a la cultura y gracias a ella podrán liberarse de los miserables que las manipulan.

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La lucha contra el extremismo del copyright es la lucha por la libertad

ETA debe desaparecer

ETA sólo quiere seguir existiendo y para eso necesita  una mínima base de apoyo. Para engañar a esta gente sin capacidad de pensamiento crítico, la mafia terrorista sigue matando y haciendo sufrir a todo el mundo, en especial a sus víctimas, al conjunto de la sociedad y a Euskadi.

Todos deben saber que ETA no busca la autodeterminación, ni la independencia ni mucho menos el socialismo. ETA sólo pretende seguir existiendo porque no tiene nada más que ofrecer. Hace décadas que perdió credibilidad y hace años que dejó de poder negociar. Nunca podrá volver a negociar. Sólo se podrá certificar su desaparición y morirá matando. Estamos condenados al dolor de esta bazofia inmunda porque no hay más solución posible que que su patética base de apoyo deje de existir, y hablamos de gente muy escasa y muy peligrosa.

Mi solidaridad con las víctimas y sus familiares de ayer, de hoy y, por desgracia, de mañana.

ETA DE-SA-PA-RE-CE

ETA debe desaparecer

Criticar la religión o atacar a la religión

Durante muchos años las autoridades religiosas se han acostumbrado a vivir con pocas críticas y estas se ceñian a círculos más bien estrechos o poco relevantes habida cuenta de la dificultad de que ciertas disidencias traspasaran los medios tradicionales de información, muchos en manos o relacionados de cerca con los propios círculos religiosos.

Sin embargo siempre que han sido criticados, no importando realmente si hablamos de un genuino ataque o razonable crítica constructiva se han arogado el papel de ser víctimas de ataques y conspiraciones. La religión, al basarse en mentiras no puede soportar la crítica, porque toda crítica sensata a la religión no puede menos que revelar la mentira o el error en el que se basa la credulidad que ellos llaman Fe.

Sin embargo la religión nunca se ha contenido en sus ataques contra todo aquel que cuestiona lo que por otro lado sólo puede ser cuestionado, porque la religión se basa en dogmas y en creer sin evidencias o a pesar de evidencias que apuntan en sentidos distintos de la doctrina establecida.

La religión puede ser criticada y debe ser criticada. La religión debe dejar de tener esa consideración de “sagrada” o “intocable” si pretendemos mejorar el mundo. En la actualidad hay que seguir con la crítica necesaria que desmantele las creencias absurdas y manipuladoras de unos grupos de poder que deberían haber desaparecido hace siglos para dar paso a una era en la que la razón y la auténtica solidaridad entre humanos sea la que mueva nuestro comportamiento.

Criticar la religión o atacar a la religión

La necesidad de la religión (II)

Cruzadas por la Fe (cc) David Riobravo by-nc-sa
Cruzadas por la Fe (cc) David Riobravo by-nc-sa

Ahondando en la necesidad de la religión vamos a intentar analizar para qué sirve, ha servido y servirá ésta.

La religión es un sistema organizado que sirve para dar respuestas sencillas y reconfortantes a problemas complejos. Pero el objetivo primordial de la religión ha sido siempre el del mantenimiento del poder mediante el control de la población. La religión tiene la virtud de calmar los miedos, y favorece la predisposición a aceptar la injusticia y el destino como partes de un plan superior inabarcable y divino. Lo hace además con un lenguaje que todos pueden entender independientemente de su nivel cultural y se ampara en la presunta infalibilidad de ciertas interpretaciones de ciertos libros o textos de supuesta procedencia externa al ser humano.

En general las grandes religiones se han apoyado en la escasa cultura, conocimiento o capacidad de pensamiento crítico de las personas; por ese motivo no han sido pocas las iglesias que se han erigido como defensoras y conservadoras de todo conocimiento, en parte para evitar que dicho conocimiento, que alimenta el pensamiento crítico, llegara al vulgo sin el oportuno adoctrinamiento y filtrado previo.

Es notable observar que el poder de influencia de las religiones ha decrecido con el paso del tiempo y la mejora cultural media de los seres humanos, siendo más acusado dicho descenso en países más desarrollados. En la misma medida es posible observar que en aquellos países con menor capacidad de acceso a la cultura y el conocimiento humano, el pensamiento crítico es erradicado de forma sistemática imponiendose, con el apoyo de la población más ignorante y sumisa, unos criterios que favorecen el desarrollo de las religiones.

Sin embargo las religiones no permanecen quietas. A veces la presión de los acontecimientos, los descubrimientos científicos, les imponen cambiar, reinterpretando sus libros, buscando excusas para explicar sus anteriores explicaciones de los fenómenos naturales. Sin embargo, cuando se consigue de nuevo una sociedad lo suficientemente apática, ignorante y manipulable, las religiones aprovechan la situación para volver a intentar recuperarse de su decreciente influencia. Bajo el prisma de religiones modernas y intenta legitimar su total y consciente desconexión con la realidad observable o experimentable.

¿Cómo surgieron las religiones? La religión es experta en explotar el miedo y la ignorancia. Cuando al principio de los tiempos resultaba complicado o imposible explicar los fenómenos naturales, dichos hechos se atribuyeron a fuerzas a las que se dotó de voluntad humana. Así se lograba explicar a la gente las cosas de una forma que cualquier lo podía entender. Esto es así porque el dios así lo ha querido y si era positivo para el hombre se le daba las gracias, y si era negativo se le temía y ofrecían sacrificios bajo el pretexto de “el dios está enfadado con nosotros por (cualquier motivo que interesase a los poderosos de turno; descreimiento, comportamiento sexual, no luchar contra X pueblo….)” o más recientemente, los designios del dios son algo que no podemos, nosotros pobres humanos, entender.

Es fácil comprender que cuando se tiene el poder sobre o representación de cientos de millones de personas, la tentación de usar la religión para mantener o explotar el poder, es muy fuerte. De hecho eso les evita tener que educar a esos millones personas en el pensamiento crítico y científico, que es a la vez peligroso si se desea mantener el mismo poder, como costoso y poco satisfactorio en primera instancia para la gente.

No es de extrañar que las religiones siempre hayan tenido una bastante mala relación con la ciencia, los críticos y la tecnología. Todo aquello que pretende iluminar las verdaderas razones de las cosas y que además facilita el acceso de esa verdad a la sociedad, mina las bases en las que se sostienen los dogmas de la Fe obligando a buscar nuevas reinterpretaciones que tras muchos siglos no son sino una prueba más de la mentira original de las religiones.

¿Para qué sirve hoy la religión, incluso la considerada moderada? El problema y gran peligro de la religión, no importando lo moderada que sea ésta, es que hace que la gente crea en cosas falsas o por motivos falsos, aceptando la interpretación de lo escrito en ciertos textos sin cuestionar su veracidad y rechazando toda evidencia que apunta hacia otras explicaciones. Esto es una potente herramienta para controlar la voluntad de las personas.

Si consigues que alguien crea en un absurdo y defienda dicha creencia ciega (donde la credudilidad es Fe y libre pensar es heregía), puedes conseguir cualquier objetivo. Esto es especialmente peligroso en la creencia moderada pues tiene la facultad de fácilmente introducirse en las instituciones, bajo el amparo de la necesidad de respetar la idea religiosa como sagrada, para influir desde dentro y con los mismos parametros del dogma religioso que no permite el debate de la fuente de las ideas.

La religión puede lograr fines aparentemente positivos, cierto; pero siempre basados en el error de creer “porque sí”, legitimando que se puede llegar a lo positivo aunque sea con un engaño consciente. Contrariamente a toda lógica se usa dicha conclusión para legitimar que llegar a fines no positivos se basa en lo mismo que hace llegar a los positivos. Siendo incuestionable la fuente (Fe), lo aparentemente negativo se convierte, por el acto de Fe, en algo positivo o necesario, imponiendo la tiranía del intérprete de turno. Sin debate, sin argumento, el simple hecho de considerar eso como aceptable es la mayor amenaza hacia el desarrollo de una sociedad sana y constructiva. La sociedad que está acostumbrada a aceptar las cosas porque sí, sin necesidad de argumentar, es una sociedad enferma y avocada a su desaparición.

En resumidas cuentas, los medios usados para llegar al fin son muy importantes. Que el fin sea bueno no implica que los medios para lograrlos no puedan ser rechazados. La religión es el medio equivocado y presumo innecesario para lograr el fin de una sociedad libre y justa. Esta parte la hablaremos en la tercera entrega de esta serie de artículos ¿es deseable y posible prescindir de la religión?

La necesidad de la religión (II)