Demasiada gente tiene corta memoria y se lanzan a votar a su partido político a pesar de todo lo que ese partido representa.
Suele ser una manifestación del odio al que las redes sociales y los medios de comunicación, controlados por ciertos grupos de presión y a que, en efecto, hay mucha mala gente que vota.
Pero la buena gente que se cree que es reaccionaria y que busca un alternativa, tiene que saber que la extrema derecha en España está a sueldo del un estado ocupante genocida. Y que es genocida es un hecho reconocido internacionalmente, incluso entre muchos de los potenciales votantes de esas formaciones políticas.
Dar un voto a un partido que defiende a los genocidas, es dar un poder que te vincula con el acto en sí de justificar, alentar y perpetuar el genocidio. Estar en contra del genocidio no es una postura política, es defender la decencia y la más básica humanidad. Es por eso que un voto hacia esta formaciones te convierte, una vez que lo sabes, en cómplice de esas matanzas de miles de niños, mujeres, hombres, ancianos, médicos, periodistas, etc.
Pero es que justificar un genocidio es justificar todos, incluso el de las personas que justifican el genocidio en sí. Es decir, si justificas con tu voto a partidos que sabes que justifican un estado terrorista genocida, estás justificando tu propia masacre y la de los tuyos.
Porque esto va en dos sentidos. Sin un mínimo respeto hacia las leyes internacionales, no puedes exigir respeto hacia tu propia existencia ni la de los tuyos. Careces de cualquier legitimidad a exigir un respeto que niegas a otros.
Y todo esto sin entrar en que esos partidos de derecha y extrema derecha atacan sistemáticamente los intereses de esas mismas bases que los votan para darle más riqueza y privilegio a los más ricos de la sociedad. Pero eso es otra historia.

