Porqué la gente quiere registrar sus contenidos parte 2

(ver parte 1ª)

Otra interesante cuestión va sobre el hecho de copiar contenidos, problema de la industria discográfica en relación a de qué estamos hablando que se protege con los registros, que es más la identidad de autor en relación al contenido, algo valioso para cualquier persona:

Porque debemos diferenciar entre “copiar” y “plagiar”. El copiar muchas veces es simple y llana legal copia privada. No tiene que ver con la autoría ni es ilegal. Que tú me pases una canción de Pink Floyd no implica que te otorgues la autoría de la canción. Es y será de Pink Floyd. Ahora bien, si una compañía discográfica toma una canción de un autor amater, la plagia sin permiso y las explota, estamos ante un caso de piratería evidente. Pero la copia seguirá siendo una copia que puede o no ser legal. Son cuestiones muy distintas en el fondo. Por eso la gente registra, para establecer la autoría (de la canción) en primer lugar. Sobre el control de copias habría mucho que hablar y en efecto es imposible de evitar en Internet.

Igualmente el problema de las discográficas merece análisis a parte.

Entonces ¿Hasta qué punto pues poner un sello o texto diciendo que copiar algo es ilegal es efectivo?

Como te decía, es que no hace falta ni poner tal sello o texto indicando la presunta ilicitud de las copias, cosa no obstante, que no impide la copia privada. En todo caso prohibe que la gente lo baje y lo venda y se lucre. Eso es otro tema y sí es probablemente ilícito (civil e incluso penal puede). Lo que es ilegal es que otra persona se haga pasar por el autor de esa obra concreta, pero lo es se ponga o no el texto o sello que comentas. Lo difícil será probar que se es el autor si no se cuentan con pruebas sólidas como la que creamos en Safe Creative. Ojo, no digo que no se pueda, sino que es más difícil, sin más.

Así pues que la utilidad del registro se basa en la facilidad que ofrece para mostrar la paternidad y derechos conectados de cada obra.

Seguimos dudando pues de la utilidad de usar un servicio de registro obra a obra que para muchos creadores puede ser bastante complejo y poco útil pues cualquiera se baja algo de Internet con la escusa de que ahí todo está gratis y para usar libremente:

Que alguien se apoye en que lo ha bajado de Internet y todo lo que está ahí es gratis, o directamente de una web que no decía que hubiera derechos asociados, no significa que no pueda estar incumpliendo la ley. Que alguien además de bajar algo se haga pasar por el legítimo autor sin serlo, pues tiene incluso peor defensa. He visto, leído y escuchado muchas veces el discurso de “estaba en Internet y por lo tanto se puede hacer lo que se quiera”. Lo cierto es que no y cada vez más autores se están dando cuenta. Existen unos derechos morales irrenunciables y otros patrimoniales más o menos cuestionables, pero el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento como dolorosamente se están dando cuenta muchos y sobre todo con el tema del plagio. Es cierto que es difícil saber qué se puede o no hacer, pero hacerse pasar por autor sin serlo es claramente algo que no está demasiado bien que digamos.

Por otro lado el registro obra a obra es bastante complejo y caro en los registros nacionales. Creo que en Safe Creative, que se prima la automatización en realidad no es tan complejo, o está dejando de serlo. Esto es un proceso e intentamos mejorar para facilitar cada vez más el registro pero seguro que podemos mejorar y estamos abiertos a sugerencias. A través del API abierto y gratuito de Safe Creative y en conexión con vuestra BB.DD. seguramente se podría hacer algo.

Es importante que cada obra quede registrada de forma independiente pues normalmente las obras, y más en Internet, tienen la tendencia de “vivir” de forma independiente del entorno original de publicación. Así, antologías poéticas, pueden encontrar reproducciones de poemas individuales en multitud de sitios y Safe Creative, con la tecnología de Attributor, puede detectar dichas copias y avisar al autor.

Para acabar se establece la comparación de que un contenido digital en Internet con una notificación de prohibido copiar es como poner un billete en la calle y poner que no se lo lleve nadie. Es la comparación analógico-digital:

No es  así exactamente, como he explicado. Además los contenidos inmateriales lo que tienen es eso, la infinitud de replicación y que es distinta la explotación y la autoría (paternidad ¿maternidad?) de la obra. Son factores a tener en cuenta. Imagina que hubiera en efecto un billete y al cogerlo apareciera automáticamente otro billete y así sucesivamente (sería un problema para la inflación, eso seguro ;P) Por otro lado la comparación más acorde con la misión del registro puro y duro sería que alguien copiara tu contenido, creado por ti y pusiera su firma como si lo hubiera hecho él. Eso, por lo general, molesta a cualquiera.

(ver parte 1ª)

Porqué la gente quiere registrar sus contenidos parte 2

Porqué la gente quiere registrar sus contenidos parte 1

A raíz de un correo que he recibido en Safe Creative planteando varias cuestiones sobre los motivos o la utilidad para registrar contenidos, apunto aquí algunos de los párrafos de mi respuesta por si son de utilidad para alguien:

La primera cuestión va sobre la utilidad de registrar si simplemente poniendo junto al contenido o en la web que algo tiene “todos los derechos reservados” es suficiente:

Mmmm, vamos por partes. De hecho el registro no es obligatorio. Es totalmente opcional. Desde hace muchos años ya no hace falta registrar. Una persona por el hecho de crear algo original ya tiene todos los derechos de monopolio que la ley otorga. Insisto, por el mero hecho de crear una obra. No hace falta ni poner en sitio sello o texto alguno con la mención del copyright. No al menos en las jurisdicciones que nos atañen. Así pues, aunque no pongas nada y publiques, tienes todos los derechos sobre esa obra y te asisten todas las leyes y tratados internacionales sobre el tema.

Entonces tu pregunta tiene más fuerza si cabe ¿para qué registrar? Bueno, que no sea obligatorio no hace que no sea en cierta medida necesario o cuando menos interesante y es debido, en gran parte, a precisamente la enorme proliferación de obras en Internet y los riesgos asociados que citas más abajo.

Porque si bien el registro no es obligatorio, sí que es conveniente por varios motivos:

Lo primero es que se crea una prueba de autoría y se sienta la presunción de autoría (que no autoría confirmada). Es decir, si el autor registra y alguien viene después diciendo que es el autor, se presupone que el primero está en lo cierto y es el segundo el que tiene que demostrar que no es así. Ahora imagina que estamos a la inversa. El plagiador registra y el autor real se da cuenta, pues es el autor quien tendrá que demostrar que él es el autor y el otro es un plagiador. La carga de la prueba la lleva quien no ha registrado.

Lo segundo es el efecto obra huérfana contra lo que luchamos activamente los defensores de la cultura y el conocimiento. El registro normalizado y estandarizado, hacia donde apuntamos, busca crear una enorme base de datos, cosa que recomienda la Comisión Europea, con los contenidos en relación a los autores. En este sentido un registro es un sitio al que acudir para verificar la conexión entre obra y creador. De no existir, este vínculo se debilita con el tiempo hasta ser imposible relacionar obra con autoría. Eso crea las obras huérfanas como los miles de millones que existen ya. Este problema con Internet se agrava a límites que si no se pone coto ahora, será difícil, por no decir imposible, de solucionar en el futuro. Así pues, informar de la autoría no es cuestión baladí o poco importante. Saber quién ha hecho qué es esencial, y no podemos esperar que sean los usuarios los que se esfuercen por establecer el vínculo, deben ser las instituciones, pero sobre todo los autores, quienes hagan el esfuerzo de registrar si quieren preservar su obra y existencia en Internet. La vinculación entre obra y autor es muy importante porque permite que el usuario de la obra pueda interactuar con el autor a través de la obra que admira y viceversa.

Lo tercero no tiene que ver con la limitación de copia, sino la preservación del derecho del dominio público a la copia. No todos los creadores optan por “todos los derechos reservados”, pues los hay que optan permitir por defecto algunos usos de sus obras en lo que comúnmente se llama “licencias libres” como Creative Commons por poner un ejemplo. Y lo comento porque de hecho es mi propia motivación principal para registrar y cómo me involucré en este proyecto. Tan malo es que una obra que tiene “todos los derechos reservados” aparezca incorrectamente catalogada como con “creative commons” como lo contrario. Cuando yo registro en Safe Creative mis obras con licencias Creative Commons (CC by-sa principalmente) es precisamente para que exista un sitio que certifique esas obras forman parte activa del “dominio público”, siempre hablando en la acepción más amplia del término. Es decir, lo que creo libre, quiero que siga siendo libre y que la gente lo pueda verificar y saber simplemente poniendo el enlace del registro, consultado la BB.DD., etc. El registro siempre permitirá verificar la licencia abierta ante una aparición de una obra mía derivada o literal con una licencia distinta incompatible. Por cierto que para lo opuesto también vale: si alguien crea obras y las publica con todos los derechos reservados y alguien la pone con CC, podrá igualmente combatirlo.

La segunda cuestión va sobre la constatación o percepción de que Internet es un lugar de ilegalidades y trapicheo de contenidos:

No creo que la definición correcta sea esa, ni el problema. De hecho gran parte de los problemas vienen precisamente por no existir sistemas transparentes y amigables que permitan a las personas conocer la autoría y los mecanismos para acreditar las obras e interactuar de forma sencilla. Como todo, y como parte de la realidad cotidiana, Internet sólo potencia digitalmente las virtudes y defectos del mundo analógico. Nada más. Más que “ilegalidades” muchas veces nos vemos ante equivocaciones, errores u omisiones conscientes e inconscientes.

(ver parte 2ª)

Porqué la gente quiere registrar sus contenidos parte 1