Canon Digital 2017: Regreso al Pasado

En 2017, como si de un déjà vu se tratara vuelve en canon digital tras varios varapalos judiciales al Gobierno de España. Vamos a analizar por qué creo que el nuevo canon digital no sólo debería seguir similares pasos judiciales, sino por qué se debe seguir luchando activamente contra él y qué alternativas, en todo caso, existen:

¿Qué es diferente en este borrador?

Empresas quedan exentas, como no podía ser de otro modo. Los profesionales que puedan demostrar que lo son podrían exigir la devolución del importe pagado. Esto, suponemos, incluye a profesionales como fotógrafos, videógrafos, etc.

¿Qué ha cambiado?

Aparte de que ya casi nadie usa CDs o DVDs grabables, o los bluray no se pueden duplicar, así como muchos CDs… lo más importante, tal vez, no sea la nueva fórmula para hacer pagar a la gente, sino la definición de copia privada hoy vigente en España tras muchas reformas impulsadas por grupos de interés sin tener en cuenta al consumidor.

¿Qué es la copia privada?

La copia privada ha ido sufriendo enormes recortes con la clara intención de dejarla sin apenas contenido. Incluso las entidades de gestión criticaron este hecho en la última modificación. Suponemos que ahora no dirán nada en este sentido porque está quedando como algo a lo que no se presta atención siendo, creo, lo más importante.

screenhousesLa copia privada es la que una persona física hace de una copia que ha adquirido en propiedad por compraventa mercantil. Es decir, tiene que tener el original y no lo puede dar a nadie ni disfrutar con terceros de forma colectiva. Sólo lo puede usar ella y nadie más. Esto reduce tanto la copia privada como para poder afirmar que en la práctica no existe realmente casi caso alguno hoy en día. Todo lo que no entre en esta definición es, por lo tanto, ilícito y no se considera copia privada. No olvidemos que la copia privada es una actividad legal, un derecho de facto consecuencia de la limitación del derecho del titular de los derechos de la obra original a prohibir su copia sin su autorización expresa.

Pero no tenéis que creerme a mi. Aquí está el texto de la ley (las negritas son mías):

Qué tiene que ocurrir para que una copia se considere copia privada:

«2. Sin perjuicio de la compensación equitativa prevista en el artículo 25, no necesita autorización del autor la reproducción, en cualquier soporte, sin asistencia de terceros, de obras ya divulgadas, cuando concurran simultáneamente las siguientes circunstancias, constitutivas del límite legal de copia privada:

a) Que se lleve a cabo por una persona física exclusivamente para su uso privado, no profesional ni empresarial, y sin fines directa ni indirectamente comerciales.

b) Que la reproducción se realice a partir de obras a las que haya accedido legalmente desde una fuente lícita. A estos efectos, se entenderá que se ha accedido legalmente y desde una fuente lícita a la obra divulgada únicamente en los siguientes supuestos:

1.º Cuando se realice la reproducción, directa o indirectamente, a partir de un soporte que contenga una reproducción de la obra, autorizada por su titular, comercializado y adquirido en propiedad por compraventa mercantil.

2.º Cuando se realice una reproducción individual de obras a las que se haya accedido a través de un acto legítimo de comunicación pública, mediante la difusión de la imagen, del sonido o de ambos, y no habiéndose obtenido dicha reproducción mediante fijación en establecimiento o espacio público no autorizada.

c) Que la copia obtenida no sea objeto de una utilización colectiva ni lucrativa, ni de distribución mediante precio.

3. Quedan excluidas de lo dispuesto en el anterior apartado:

a) Las reproducciones de obras que se hayan puesto a disposición del público conforme al artículo 20.2.i), de tal forma que cualquier persona pueda acceder a ellas desde el lugar y momento que elija, autorizándose, con arreglo a lo convenido por contrato, y, en su caso, mediante pago de precio, la reproducción de la obra.

b) Las bases de datos electrónicas.

c) Los programas de ordenador, en aplicación de la letra a) del artículo 99.»

Enlace: boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2014-11404
Análisis de David Maeztu que conviene leer para entender mejor qué es y qué no es copia privada: www.derechoynormas.com/2014/11/reforma-de-la-ley-de-propiedad-asi.html

¿Qué sigue siendo igual?

Se sigue presuponiendo un uso no demostrado y tal vez no demostrable. Sólo los profesionales pueden reclamar el importe pagado pero ya de entrada no existe un mecanismo para hacerlo. Como siempre se deja para más tarde y entonces ¿devolverán las entidades de gestión el dinero que no correspondía? Es dudoso cuando, de hecho, no se ha devuelto tras haberse declarado ilegal ya en dos ocasiones anteriores. Pero lo más importante, porqué se limitan usos profesionales y no a la intención de uso que es lo que habría que aclarar según el espíritu de la norma:

Uso profesional vs intención de uso

Y es que éste es el “quid” de la cuestión. ¿Por qué sólo los profesionales de “algo” van a poder reclamar, supuestamente en un futuro hipotético, el importe pagado en concepto de canon digital? Pensemos en la cantidad de tarjetas SD que se usan para cámaras digitales y de vídeo, o la cantidad de discos duros externos que se usan para copias de seguridad de las propias obras originales de una enorme cantidad de ciudadanos que no son profesionales de la fotografía, el vídeo, la escritura o la música. En el siglo XXI, como vamos a comentar en el siguiente punto, la mayor cantidad de creaciones originales no son, de hecho, de profesionales sino de amateurs, aficionados o cualquier otro ciudadano. No tiene sentido pues, de nuevo, incluir un canon arbitrario sin contemplar todas las excepciones que son, de hecho, más que los casos que cumplen la regla, recordemos, intencionadamente recortada en la última modificación legal por copia privada.

El uso profesional de soportes, por lo tanto, no es un criterio adecuado. Es completamente erróneo y falaz. Es la intención, el contexto, como se suele decir, lo que cuenta.

¿Tiene sentido el canon en 2017?

El canon, una compensación por un supuesto lucro cesante que ya en su día se cuestionó con bastante buen criterio, no está realmente demostrado y hoy en día cuestionarlo es imperativo.

No tenemos más que fijarnos en qué realmente ha cambiado y lo mucho que todavía tiene que cambiar en el sentido que muchos, incluidas algunas entidades de gestión hemos pronosticado: Lo que realmente cambia las cosas son los nuevos modelos de negocio como Netflix, Amazon Prime, HBO, GooglePlay, Youtube, Spotify, Hulu, etc. Para bien o para mal el streaming es lo que se impone y cambia los hábitos de consumo. Lo que siempre se ha reclamado por parte de los ciudadanos empieza a ser realidad: Un precio razonable para un servicio conveniente que tenga en cuenta el coste de oportunidad. Eso sí cambia las cosas y la forma en la que los creadores ingresan algo tras el, demasiadas veces dudoso y opaco, reparto de distribuidoras, editores y entidades de gestión.

Por supuesto queda mucho camino por delante, como acabar con las limitaciones geográficas, o que los estrenos lleguen simultáneamente a las plataformas online; aunque hoy parezca una utopía, no es algo muy distinto de lo que se pensaba al imaginar proyectos como los de Spotify o Netflix.

Por otro lado no debemos olvidar que vivimos en la época del remix y la cultura libre. En la creación por parte de creadores que, al menos inicialmente, aprovechan la rápida difusión digital de sus obras ¿tiene sentido la compensación por copia privada? Primero la cultura libre, por ejemplo las populares Creative Commons, no debería devengar compensación alguna. ¿No podemos empezar a pensar en sistemas que aprovechen la tecnología para  un mejor reparto entre los creadores de las obras que se usan en terceras que desafíen lo establecido dogmáticamente por el copyright actual?

Porque, todo hay que decirlo, el copyright, que tal vez ha sido plausible durante 300 años, hoy no es más que una imposición artificial de una escasez inexistente; no se adapta a un nuevo modelo que ya no valora tanto la limitación de copias sino que se reconozca al autor  correctamente. Cuando la copia de contenidos no se puede limitar sin mermar los derechos fundamentales de todos los ciudadanos, y los creadores lo son, debemos buscar otros sistemas de compensación que no pasen por las viejas fórmulas fallidas. Es decir, y citando Albert Einstein “locura es hacer lo mismo una vez tras otra y esperar resultados diferentes“.

Alternativas

El canon se debería aplicar únicamente al soporte que contiene la obra original que se adquiere en compraventa mercantil.

Puede parecer raro, pero si se piensa al final es la única posibilidad con algo de sentido. Y eso es así a consecuencia de las modificaciones que la definición de copia privada ha sufrido en los últimos años tal y como ya hemos demostrado más arriba.

Si al final se trata de la intención de uso y de no cobrar arbitrariamente ¿quién o quiénes son los únicos que legalmente pueden o más lógicamente tendrán intención de realizar copias privadas si no son los adquirientes de los soportes originales con tales obras? Legalmente son los únicos que pueden hacer tal copia privada por lo que es coherente suponer que si compran un original podrían hacer, y seguramente harán, copias privadas para su exclusivo uso personal; ergo el canon digital lo deberían abonar al comprar el soporte incrementando el precio de venta de éste y teniendo los intermediarios de la compraventa trasladar dicho importe a los distribuidores y entidades de gestión.

Es lo único mínimamente justo si suponemos que realmente existe un lucro cesante. Quienes lo producirán, de haberlo, serán los adquirientes de la obra original y nadie más.

Y aparte de tal vez olvidar todo el tema de la compensación por copia privada y pensar en términos de futuro digital ¿se os ocurren otras opciones? Escribidlas en los comentarios.

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Canon Digital 2017: Regreso al Pasado

Sin noticias de la Coalición de Creadores

Hace unos días se dio máximo bombo y platillo en todos los medios a una información de un informe devastador que presentó la “Coalición de Creadores” (un lobby de industrias de intermediarios del entretenimiento) sobre los efectos del intercambio de archivos en Internet.

Los periodistas no cuestionaron, al parecer, los informes y publicaron los titulares sin más análisis. En el análisis faltaba precisamente contrastar el propio informe.

Cuando uno accede al informe (con todos los derechos reservados, luego podría ser ilícito descargarlo) ve que falta algo, los datos en los que se basa. Es normal, ya que es un informe de conclusiones, de grandes cifras encargada por un grupo de presión a una empresa privada. Pero en general no existe, al parecer, un análisis independiente de los datos y preguntas que se hicieron para obtener éstos.

Lo solicité de inmediato a la empresa IDC que me remitió a Javier Solis, responsable de comunicación de “La Coalición”. No he obtenido respuesta alguna.

No es de extrañar, supongo que si han mirado mi blog habrán visto que soy muy crítico con sus análisis, pero no les engañé en mi petición. Sería riguroso en el análisis, y si había que admitir que existe algo de cierto en las conclusiones lo haría, otra cosa ya sería la interpretación que se pueda hacer de eso, pero eso ya es más personal, entiendo.

Así que sin un análisis independiente y contrastable de los datos sólo puedo concluir que dicho informe no se puede ni debe tener en cuenta y que sería bueno que los periodistas dedicaran algo de tiempo a analizar bien la información y evitar así el convertirse en meros portavoces de conclusiones posiblemente sesgadas, que por otro lado no se sostienen ante otros análisis sobre las mismas cuestiones.

 

Sin noticias de la Coalición de Creadores

Respuesta abierta al artículo de Carmen Posadas Puertas al Campo

Un compañero me pasa este artículo firmado por Carmen Posadas y como XLSemanal no permite los comentarios (cosa que cada vez me parece más y más anacrónico), ni por copyright puedo citarlo o transcribirlo, no tengo más opción que responder de la única manera que puedo, a través de mi propio blog.

Intentaré ser breve porque sé que vuestro tiempo es limitado así que en honor a la verdad me centraré en  los conceptos básicos que la Sra. Posadas comenta:

1.- El acceso gratuito a los contenidos no existe. Es un concepto falso que se esgrime para lograr una crítica ad-hominem hacia el intercambio de contenidos sin pago metálico de por medio. Las formas de pago ahora son con lo que es realmente escaso; la atención del público. Tal vez sería conveniente que analizaran el hecho de que cada vez hay más contenidos de calidad y no sólo porque se dupliquen, sino porque cada vez más gente de calidad crea y ofrece sus contenidos de forma abierta y sin necesidad de pago en Internet. En muchos casos es gente que no vive de esos contenidos, pero no por eso son peores que los que quieren vivir de ellos.

2.- Los usuarios de contenidos no pretenden “robar” como alegremente se intenta argumentar. El robo es el plagio, no el intercambio de ficheros; si acaso cuando se da con ánimo de lucro. Como máximo podemos hablar de lucro cesante y al mismo tiempo esto también está puesto en duda según no pocos informes de prestigiosas universidades. El hecho es que se suele pagar por el acto de hacer cosas pero ¿una vez hechas también? En cambio si se ofrece un servicio único e irrepetible, la gente no sólo pagará, sino que estará encantada de hacerlo. Basar el sustento de una familia en rentas de contenidos que ya no pueden ser escasos es, como poco, temerario.

3.- Creo que se equivoca al señalar a los culpables de la situación. De hecho tal vez su problema no sean los usuarios, más bien los intermediarios como se puede entrever en su alegato. Si siguen defendiendo un modelo de negocio equivocado (analógico) en la época equivocada (realidad digital) se crearán víctimas. Lo que no entiendo es porqué las víctimas de las medidas represivas del lobby del copyright tienen que ser los únicos que realmente pueden solucionar los problemas de los  autores; los usuarios y no los intermediarios que se basan en la pura especulacion y el mantenimiento de algo que ya  no es tan necesario. Qué mejor para avalar esto que escritores como Vázquez-Figueroa o Ursula K. Le Guin.

4.- Los argumentos de los internautas, sus lectores, no se basan en que todo sea gratis, sino en que ofrezcan alternativas realistas con la realidad digital. Nada más y nada menos. Pero en el debate sobre los nuevos modelos de negocio ni están ni se les espera por más que nos hayamos ofrecido muchos a dialogar. En cambio prefieren hacer el juego a los lobbys más reaccionarios que quieren imponer no sólo barreras al campo, sino las medidas más restrictivas y criminales contra la libertad en general, desconectando a la gente de Internet, reclamando penas de cárcel aunque no exista ánimo de lucro y robando una y otra vez del dominio público que algunos tienen muy poca vergüenza de usar sin dar nada a cambio.

5.- Si ya muchos escritores profesionales no son necesarios, pues sencillamente dejarán de existir como tales. Será un dura pérdida, pero sin duda que encontraremos alternativas. De hecho creo que es deseable que exista una purga para que al final se demuestre si los agoreros del copyright restrictivo tenían o no razón en sus predicciones catastróficas. En el ejemplo de los ultramarinos ya ha pasado con las grandes superficies. No se puede obligar a pagar por cosas para las que no hay demanda. Tal vez sea mejor para algunos vender productos finitos que no inmateriales porque de nuevo, lo inmaterial tiene valor, pero ya no tanto precio.

6.- La propiedad intelectual no es propiedad en el sentido suma cero del concepto. Es un permiso de monopolio de algo que no se crea a partir de la nada y que por lo tanto choca con el análisis científico. La mejor forma de proteger los contenidos hoy en día pasa precisamente por facilitar que se puedan divulgar, por facilitar tarifas y precios razonables o flexibles, sistemas automáticos que registren las preferencias de los usuarios preguntándoles a ellos, hablando con ellos.

7.- Le recomiendo a la Señora Pasadas que se lea la legislación. El canon no es por las presuntas descargas ilegales. Al menos cuando defiende a CEDRO y otras entidades debería darse cuenta de lo que dice o informarse. Es una compensasión por algo completamente legal, que es la copia privada, una excepción a su monopolio sobre sus obras y en mi humilde opinión un impuesto en manos de entidades privadas de dudosa forma de operar y con no pocos ejemplos de sindicatos verticales en sus organizaciones.

8.- Internet tiene su propia ley, la de los usarios y la fuerza más grande generadora de contenidos, programación y distribución, y de nuevo sí, la de los propios usuarios. El coto ha de ponerse a las leyes del copyright que sí son un abuso, fascista en muchos casos, herramienta de la represión, la censura y la manipulación más absoluta. Si realmente quieren soluciones nuevas empiecen a plantearlas, a llevarlas a cabo. Empiecen a hablar con la gente y no a la gente. Hace tiempo que hay formas nuevas de hacer las cosas y que se están dando resultados distintos. Sin embargo lo cierto es que ustedes no quieren hacer nada nuevo. Sólo quejarse amárgamente y pedir regulación donde cualquier regulación que no garantice la libertad se convierte en abuso.

Información sobre registro de propiedad intelectual

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Respuesta abierta al artículo de Carmen Posadas Puertas al Campo