El canon al ADSL y la maniobra de los tres avisos

Siempre el objetivo de estas grandilocuentes medidas del tipo de los “tres temibles avisos” es proponer un “canon” a las conexiones de ADSL, de manera que se mantiene un modelo de negocio que no necesita hacer nada más que esperar sentado en su poltrona a recibir el talón que pagamos entre todos.

No olvidemos que cada vez más contenidos que se consumen no son de las grandes industrias del puro entretenimiento con un 2% de cultura, sino de los autores amaters no profesionales o artistas que usan copyleft, y que en la mayor parte de los casos no quieren remuneración por copia privada.

Es más, cada vez más son estos los contenidos de “algunos derechos reservados” que mueven a la gente a usar Internet y a crear riqueza. La industria ve que pueden perder cuota de mercado ante la calidad de estos contenidos y el bajo perfil cualitativo de los suyos, pero pueden cobrar por lo que no les pertenece en forma de canon a los ADSLs (la vieja aspiración de tantos apoltronados), porque los políticos que les elegimos lo ven bien. Es útil para sus propósitos de controlar la díscola red de redes tan llena de gente que piensa y se informa por si misma.

Estos canones en CDs, memorias para cámaras fotográficas es una forma cada día más evidente de quitar dinero a todos estos creadores que innovan para darselo a los que no lo hacen. Se recompensa, como suele ocurrir con demasiada frecuencia, al incompetente por su incompetencia.

Al tiempo lo mismo pasará en Francia e Italia y demasiado pronto se propondrá también aquí en España. Existen otras soluciones pero obligaría a innovar… a trabajar para ganarse el pan y eso a los apoltronados no les gusta nada. ¿No decían que había crisis?

Las medidas de canones y la inactividad política y social para adaptar las leyes obsoletas de propiedad intelectual a los tiempos del inicio de la era digital, producen un mal que difícilmente se podrá remediar si los ciudadanos no hacemos algo ahora. Por un lado la cultura seguirá secuestrada y esclava de esas grandes industrias que no innovan, y al mismo tiempo se frenará todo avance en temas de contenidos digitales, pues se privilegia a aquellos que no se mueven de su postura más propia del oscuro medievo; cuando los libros eran quemados, o recluidos y apartados del pueblo al que siempre deberían haber pertenecido.

Vivimos pues en un momento el que debemos elegir entre quemar de nuevo la nueva biblioteca de Alejandría en nombre del dios todopoderoso e incuestionable del copyright o podemos construir un futuro prometedor donde la gente comparta y genere cultura y riqueza.


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El canon al ADSL y la maniobra de los tres avisos