Una decisión de 220.000 ciudadanos

Tengo noticia de una campaña para hacer saber a la clase política que con poco acierto hemos votado, que no vamos seguir el juego y si finalmente deciden regocijarse en su divorcio con la ciudadanía. Se trata de enviar una carta por correo electrónico y aquí están los detalles. Yo he modificado un poco la mía porque hay algunas cosas que deseaba cambiar. Estos es lo que les he mandado:

—–

Señor/a Diputado/a:

Le escribo para expresar mi preocupación y desacuerdo con la Disposición Final Primera del proyecto de Ley de Economía Sostenible, puesto que, con la actual redacción de dicha disposición, se podría ejecutar el cierre de una multitud de sitios web con total indefensión del demandado, con unos criterios indeterminados y sin que, en ningún caso, un juez pudiera intervenir en la valoración de si la actividad de dicho sitio web vulnera nuestro ordenamiento jurídico. Entiendo que esto es un ataque a la tutela efectiva de los jueces y tribunales, produciéndose de igual forma la vulneración de otros derechos fundamentales y libertades públicas tales como los recogidos en los artículos 18, 20 y 27*.

Si su partido apoya, defiende, se abstiene o vota a favor de dicha disposición, perderá un votante y aunque le escribo en mi nombre, hablaré con mi familia, amigos y conocidos para informar con rigor y puntualmente de estos temas y a los que les duele estos recortes de los derechos civiles que actualmente se propugnan en favor de unos pocos. Los derechos fundamentales y el interés general no deben mermarse en favor de los intereses particulares de una industria obsoleta. La justicia es más lenta de lo que todos deseamos, pero esta realidad no nos debe conducir a crear una pseudo-justicia Express para una casta de privilegiados y así defender sus intereses económicos equiparándolos a nuestros derechos fundamentales. Si se considera necesaria una aceleración de las medidas cautelares, que se presente la oportuna modificación legislativa, pero siempre respetando al poder judicial y por las vías ordinarias aceptadas en derecho, que son las mismas de las que disponemos todos. Ustedes deberían representar al pueblo, no al grupo de presión de turno.

Por ello le insto a usted, elegido en representación de nosotros los ciudadanos, a votar en contra de dicha disposición final. Los derechos fundamentales que nos amparan y defienden a todos, NO SON NEGOCIABLES, ni son moneda de cambio para favorecer los intereses privados de multinacionales, falsamente amparadas en una inexistente defensa de la cultura. Defenderé mi oposición a esta medida en todo momento y circunstancia mientras siga vigente, y por supuesto, incluye mi voto y mi poder de influencia y convocatoria.

(*) Articulado de la constitución española: http://www.senado.es/constitu/articuls/arts.html

Atentamente xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
Que reside en xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

No me escondo y no les temo, porque le pueblo no debería temer a sus gobernantes, sino al contrario. Me parece triste que los ciudadanos tengamos que defendernos de una clase política que parece haber perdido toda vergüenza.

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