Repago con R de Robo

Mi detector de falacias está sobre saturado estos días. No pasa una hora sin que salte tras alguna declaración de alguno de esos individuos escogidos con “magistral” criterio por mis conciudadanos. ¿Pero en qué estaban pensando?

“Que si nos han escogido por amplia mayoría para sacar al país de la crisis” (la provocada por una estafa de la que no hablan), “que si hacemos lo que quieren que hagamos”, pero siempre olvidando, ¡oh curiosamente! mencionar la parte de la frase que falta; que se les escogió, ingenuamente sin duda, pensando que sus promesas de no tocar en educación o sanidad eran ciertas, por poner sólo un ejemplo. Hacer lo contrario es engañar, faltar a la palabra, lo único que realmente tiene valor, y cuando quitan dinero a las clases pobres para pagar la fiesta de los ricos me recuerda mucho a algo muy parecido a la extorsión.

El voto que han recibido, en consecuencia, ha sido condicionado a unas promesas que simplemente no han cumplido. Y eso sí que es un hecho.

Pero la cosa va mucho más allá, pues están cargando con el precio de la factura de los desmanes de bancos y políticutres a los que poca o ninguna culpa tenían (salvo el votarles algunos millones de ellos, que ya es bastante, todo sea dicho). ¡Hey, e incluyo PP, PSOE y CiU, por si quedaba alguna duda!

La última imbecilidad, y es que se me ocurre otro calificativo, viene del portavoz del PP en le parlamento Alfonso Alonso en entrevista en RNE1, diciendo que el repago (o disminución de pensión de jubilados) no tiene ánimo recaudatorio, sino para evitar abusos a la hora de pedir medicamentos.

No dudo que pueda existir cierto grado de abuso, pero la verdad sea dicha, el problema ¿no será otro tal vez? ¿No tendrá que ver con cómo se receta? Se me ocurren las cajas repletas de medicinas que el tratamiento no aprovecha en su totalidad. Se me ocurre la desidia o desgana de muchos profesionales médicos tal vez saturados por continuos empeoramientos de sus condiciones de trabajo.

Pero la realidad es que es el médico quien receta y muchas veces, casi siempre, no puede recetar más que el paquete que el laboratorio farmacéutico impone por decreto.

Ahora bien, con estas medidas de ataque al ciudadano sí que es posible que los jubilados se empiecen a automedicar (¿buscarán que palmen?) y que crezca el mercado negro, porque no olvidemos que la gente es imaginativa por estos lares.

Y eso por no hablar del ataque a la universidad subiendo las tasas y afectando a los que menos recursos tienen, y eso que soy muy crítico con el sistema educativo.

Pero lo peor es que ninguna de estas medidas son la respuesta a la estafa a la que hemos sido sometidos y de la que hemos sido incautos cómplices en mayor o menor grado. Y eso es porque ese dinero que nos quitan a todos es dinero que se deja de gastar o consumir en otras cosas. Se empobrece la sociedad, se reduce su nivel, se elimina su futuro irremediablemente. No invertir en educación y sanidad, pues es una inversión para cualquier país civilizado, no un costo, destruye de facto, el futuro de los ciudadanos en esta maltrecha tierra.

Se me ocurre que el costo de la estafa, en pocas palabras, no debe cargarse a los más débiles, los jubilados, clases bajas, y los jóvenes, única esperanza de un mundo mejor, sino de hecho a los culpables de la estafa inmobiliaria y bancaria que viven en sus paraísos y amnistías fiscales.

Eso no quieren que ocurra pues son ellos los principales culplables por acto u omisión. Será el pueblo el que algún día, al despertar, haga justicia. No queda otra opción.

Repago con R de Robo