Un canon contra la evolución

Preparando la escenaEl canon por copia privada debería, a nivel europeo, ser un mal recuerdo de una época en la que auténticos dinosaurios de la industria seguían sin ver que el futuro pasa por evolucionar y adaptar los modelos de negocio a la realidad digital que empezamos a vivir.

Pero ahí vuelve, con fuerza, gravando indiscriminadamente sin tener en cuenta si realmente hay perjuicio (sin datos que lo avalen), con la copia privada totalmente desnaturalizada, y sin tener en cuenta a la ingente cantidad de creadores aficionados que usamos soportes para nuestros propios contenidos, y eso sin mencionar a aquellos que apoyamos la cultura libre.

Así pues tendremos que pagar por nuestras copias de seguridad (de nuestras propias obras), por las tarjetas SecureDigital o CompactFlash de nuestras cámaras fotográficas y un largo etcétera, un dinero que se embolsarán, como siempre, de forma opaca organizaciones que delegan en SGAE, no precisamente un ejemplo de transparencia, ética o simple decencia.

  • Fotocopiadora multifuncional, 5,25 euros
  • Fotocopiadora monofuncional, 4,25 euro
  • Grabadora CD, 0,33 euros
  • Grabadora DVD, 1,86 euros
  • CD, 0,08 euros
  • CD regrabable, 0,10 euros
  • DVD, 021 euros
  • DVD regrabable, 0,28 euros
  • Memorias USB y tarjetas de memoria externas, 0,24 euros
  • Discos duros multimedia externos, 6,45 euros
  • Discos duros integrados, 5,45 euros
  • Reproductores portátiles y tablets, 3,15 euros
  • Smartphones, 1,10 euros

(fuente eldiario.es)

Si hay que poner un canon debería ser sobre los soportes originales que pueden ser copiados, esto es, los CDs que se venden, o las pistas disponibles desde plataformas digitales. Si compras una obra original, única forma a partir de la cual se podrá realizar la copia privada, pagas el canon ahí ¿por qué habría que pagarlo en un soporte que puede que se use o no para copias privadas?

Lógicamente los que estamos por la cultura libre, por los nuevos modelos de negocio, por la tecnología buscaremos y estandarizaremos formas de evitar este flujo de dinero a manos de la rueda de siempre.

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Un canon contra la evolución

Canon Digital 2017: Regreso al Pasado

En 2017, como si de un déjà vu se tratara vuelve en canon digital tras varios varapalos judiciales al Gobierno de España. Vamos a analizar por qué creo que el nuevo canon digital no sólo debería seguir similares pasos judiciales, sino por qué se debe seguir luchando activamente contra él y qué alternativas, en todo caso, existen:

¿Qué es diferente en este borrador?

Empresas quedan exentas, como no podía ser de otro modo. Los profesionales que puedan demostrar que lo son podrían exigir la devolución del importe pagado. Esto, suponemos, incluye a profesionales como fotógrafos, videógrafos, etc.

¿Qué ha cambiado?

Aparte de que ya casi nadie usa CDs o DVDs grabables, o los bluray no se pueden duplicar, así como muchos CDs… lo más importante, tal vez, no sea la nueva fórmula para hacer pagar a la gente, sino la definición de copia privada hoy vigente en España tras muchas reformas impulsadas por grupos de interés sin tener en cuenta al consumidor.

¿Qué es la copia privada?

La copia privada ha ido sufriendo enormes recortes con la clara intención de dejarla sin apenas contenido. Incluso las entidades de gestión criticaron este hecho en la última modificación. Suponemos que ahora no dirán nada en este sentido porque está quedando como algo a lo que no se presta atención siendo, creo, lo más importante.

screenhousesLa copia privada es la que una persona física hace de una copia que ha adquirido en propiedad por compraventa mercantil. Es decir, tiene que tener el original y no lo puede dar a nadie ni disfrutar con terceros de forma colectiva. Sólo lo puede usar ella y nadie más. Esto reduce tanto la copia privada como para poder afirmar que en la práctica no existe realmente casi caso alguno hoy en día. Todo lo que no entre en esta definición es, por lo tanto, ilícito y no se considera copia privada. No olvidemos que la copia privada es una actividad legal, un derecho de facto consecuencia de la limitación del derecho del titular de los derechos de la obra original a prohibir su copia sin su autorización expresa.

Pero no tenéis que creerme a mi. Aquí está el texto de la ley (las negritas son mías):

Qué tiene que ocurrir para que una copia se considere copia privada:

«2. Sin perjuicio de la compensación equitativa prevista en el artículo 25, no necesita autorización del autor la reproducción, en cualquier soporte, sin asistencia de terceros, de obras ya divulgadas, cuando concurran simultáneamente las siguientes circunstancias, constitutivas del límite legal de copia privada:

a) Que se lleve a cabo por una persona física exclusivamente para su uso privado, no profesional ni empresarial, y sin fines directa ni indirectamente comerciales.

b) Que la reproducción se realice a partir de obras a las que haya accedido legalmente desde una fuente lícita. A estos efectos, se entenderá que se ha accedido legalmente y desde una fuente lícita a la obra divulgada únicamente en los siguientes supuestos:

1.º Cuando se realice la reproducción, directa o indirectamente, a partir de un soporte que contenga una reproducción de la obra, autorizada por su titular, comercializado y adquirido en propiedad por compraventa mercantil.

2.º Cuando se realice una reproducción individual de obras a las que se haya accedido a través de un acto legítimo de comunicación pública, mediante la difusión de la imagen, del sonido o de ambos, y no habiéndose obtenido dicha reproducción mediante fijación en establecimiento o espacio público no autorizada.

c) Que la copia obtenida no sea objeto de una utilización colectiva ni lucrativa, ni de distribución mediante precio.

3. Quedan excluidas de lo dispuesto en el anterior apartado:

a) Las reproducciones de obras que se hayan puesto a disposición del público conforme al artículo 20.2.i), de tal forma que cualquier persona pueda acceder a ellas desde el lugar y momento que elija, autorizándose, con arreglo a lo convenido por contrato, y, en su caso, mediante pago de precio, la reproducción de la obra.

b) Las bases de datos electrónicas.

c) Los programas de ordenador, en aplicación de la letra a) del artículo 99.»

Enlace: boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2014-11404
Análisis de David Maeztu que conviene leer para entender mejor qué es y qué no es copia privada: www.derechoynormas.com/2014/11/reforma-de-la-ley-de-propiedad-asi.html

¿Qué sigue siendo igual?

Se sigue presuponiendo un uso no demostrado y tal vez no demostrable. Sólo los profesionales pueden reclamar el importe pagado pero ya de entrada no existe un mecanismo para hacerlo. Como siempre se deja para más tarde y entonces ¿devolverán las entidades de gestión el dinero que no correspondía? Es dudoso cuando, de hecho, no se ha devuelto tras haberse declarado ilegal ya en dos ocasiones anteriores. Pero lo más importante, porqué se limitan usos profesionales y no a la intención de uso que es lo que habría que aclarar según el espíritu de la norma:

Uso profesional vs intención de uso

Y es que éste es el “quid” de la cuestión. ¿Por qué sólo los profesionales de “algo” van a poder reclamar, supuestamente en un futuro hipotético, el importe pagado en concepto de canon digital? Pensemos en la cantidad de tarjetas SD que se usan para cámaras digitales y de vídeo, o la cantidad de discos duros externos que se usan para copias de seguridad de las propias obras originales de una enorme cantidad de ciudadanos que no son profesionales de la fotografía, el vídeo, la escritura o la música. En el siglo XXI, como vamos a comentar en el siguiente punto, la mayor cantidad de creaciones originales no son, de hecho, de profesionales sino de amateurs, aficionados o cualquier otro ciudadano. No tiene sentido pues, de nuevo, incluir un canon arbitrario sin contemplar todas las excepciones que son, de hecho, más que los casos que cumplen la regla, recordemos, intencionadamente recortada en la última modificación legal por copia privada.

El uso profesional de soportes, por lo tanto, no es un criterio adecuado. Es completamente erróneo y falaz. Es la intención, el contexto, como se suele decir, lo que cuenta.

¿Tiene sentido el canon en 2017?

El canon, una compensación por un supuesto lucro cesante que ya en su día se cuestionó con bastante buen criterio, no está realmente demostrado y hoy en día cuestionarlo es imperativo.

No tenemos más que fijarnos en qué realmente ha cambiado y lo mucho que todavía tiene que cambiar en el sentido que muchos, incluidas algunas entidades de gestión hemos pronosticado: Lo que realmente cambia las cosas son los nuevos modelos de negocio como Netflix, Amazon Prime, HBO, GooglePlay, Youtube, Spotify, Hulu, etc. Para bien o para mal el streaming es lo que se impone y cambia los hábitos de consumo. Lo que siempre se ha reclamado por parte de los ciudadanos empieza a ser realidad: Un precio razonable para un servicio conveniente que tenga en cuenta el coste de oportunidad. Eso sí cambia las cosas y la forma en la que los creadores ingresan algo tras el, demasiadas veces dudoso y opaco, reparto de distribuidoras, editores y entidades de gestión.

Por supuesto queda mucho camino por delante, como acabar con las limitaciones geográficas, o que los estrenos lleguen simultáneamente a las plataformas online; aunque hoy parezca una utopía, no es algo muy distinto de lo que se pensaba al imaginar proyectos como los de Spotify o Netflix.

Por otro lado no debemos olvidar que vivimos en la época del remix y la cultura libre. En la creación por parte de creadores que, al menos inicialmente, aprovechan la rápida difusión digital de sus obras ¿tiene sentido la compensación por copia privada? Primero la cultura libre, por ejemplo las populares Creative Commons, no debería devengar compensación alguna. ¿No podemos empezar a pensar en sistemas que aprovechen la tecnología para  un mejor reparto entre los creadores de las obras que se usan en terceras que desafíen lo establecido dogmáticamente por el copyright actual?

Porque, todo hay que decirlo, el copyright, que tal vez ha sido plausible durante 300 años, hoy no es más que una imposición artificial de una escasez inexistente; no se adapta a un nuevo modelo que ya no valora tanto la limitación de copias sino que se reconozca al autor  correctamente. Cuando la copia de contenidos no se puede limitar sin mermar los derechos fundamentales de todos los ciudadanos, y los creadores lo son, debemos buscar otros sistemas de compensación que no pasen por las viejas fórmulas fallidas. Es decir, y citando Albert Einstein “locura es hacer lo mismo una vez tras otra y esperar resultados diferentes“.

Alternativas

El canon se debería aplicar únicamente al soporte que contiene la obra original que se adquiere en compraventa mercantil.

Puede parecer raro, pero si se piensa al final es la única posibilidad con algo de sentido. Y eso es así a consecuencia de las modificaciones que la definición de copia privada ha sufrido en los últimos años tal y como ya hemos demostrado más arriba.

Si al final se trata de la intención de uso y de no cobrar arbitrariamente ¿quién o quiénes son los únicos que legalmente pueden o más lógicamente tendrán intención de realizar copias privadas si no son los adquirientes de los soportes originales con tales obras? Legalmente son los únicos que pueden hacer tal copia privada por lo que es coherente suponer que si compran un original podrían hacer, y seguramente harán, copias privadas para su exclusivo uso personal; ergo el canon digital lo deberían abonar al comprar el soporte incrementando el precio de venta de éste y teniendo los intermediarios de la compraventa trasladar dicho importe a los distribuidores y entidades de gestión.

Es lo único mínimamente justo si suponemos que realmente existe un lucro cesante. Quienes lo producirán, de haberlo, serán los adquirientes de la obra original y nadie más.

Y aparte de tal vez olvidar todo el tema de la compensación por copia privada y pensar en términos de futuro digital ¿se os ocurren otras opciones? Escribidlas en los comentarios.

Canon Digital 2017: Regreso al Pasado

Los sistemas corrompidos favorecen a los corruptos

Lo primero que hay que decir es que por encima de todo hemos de tener en cuenta la presunción de inocencia, algo que muchos de los arrestados en la operación del fin de la semana pasada contra directivos de SGAE y SDAE no desean para ciertas páginas de enlaces.

Dicho ésto creo que es importante aclarar ciertos conceptos pues mucha gente se ha alegrado muchísimo por las detenciones, como si éstas representaran un fin en si mismas o una claudicación de ciertos grupos pro-copyright extremo. Nada más lejos porque:

1.- Esto es sólo el comienzo de lo que esperamos sea un juicio que esclarezca las siempre oscuras cuentas de ciertas entidades de gestión para cuyos directivos hemos de, pese a nuestros deseos personales, defender la presunción de inocencia con la misma fuerza con la que éstos y muchos de los que los apoyan la niegan por igual a ciudadanos y páginas web de enlaces y descargas.

2.- Nos podemos encontrar ante un genuino caso de piratería auténtica, en la que los supuestos guardianes de los intereses de los autores, principalmente los más pequeños, han presuntamente optado por apropiarse del dinero de éstos para su exclusivo lucro.

3.- Nada ha cambiado con el copyright actual que en realidad es uno de los principales problemas a los que se enfrenta la humanidad. La cuestión última es que la deriva extremista de las leyes de derechos de autor y copyright, que ya chocaban con la realidad en pleno siglo XX, compromete la innovación y los ingresos actuales y futuros de los autores al no permitirse explorar, por activa o pasiva, nuevos modelos de negocio y valor además de la capacidad de acceso al conocimiento y la cultura de los países más pobres.

Conclusión:

Estamos a pocos meses o días de demostrar una vez más que efectivamente un sistema corrompido favorece a los corruptos. Pero no debemos perder de vista que el sistema actual de copyright y derechos de autor lejos de mejorar ha empeorado hasta extremos que no podíamos ni soñar. Y continúa empeorando. Es vital que entre todos, en mayor o menor medida, devolvamos a las leyes que regulan los derechos de los autores a la senda de la cordura de la que jamás debieron escapar por el sólo beneficio de grandes corporaciones y no de los autores, intérpretes y creadores en general.

 

Los sistemas corrompidos favorecen a los corruptos

La razón contra el adoctrinamiento

Por enésima vez el lobby del copyright extremista presenta su clásica guía del buen uso de Internet para niños.

Siempre he dicho que el debate importante será impuesto por precisamente los que, hoy niños y mañana jóvenes serán los adultos en cuyas manos esté el futuro de la sociedad y, porqué no, del “copyright”; un conjunto de leyes ideadas y ya cuestionadas en un tiempo pasado, cuando no existía el componente digital que Internet ha popularizado.

La cuestión del copyright es que parece que hubiera que tomarlo como un todo incuestionable, como un dogma de fe que no admite discusión, o quien lo discute es un hereje, que traducido en lenguaje del citado lobby resulta ser pirata o amigo de piratas. Y no hablamos de los auténticos piratas que las leyes del copyright primitivas pretendieron combatir, los editores y distribuidores, hablamos de criminalizar al ciudadano que actúa sin ánimo comercial.

Pero el copyright en su sentido más amplio no sólo se puede cuestionar, sino que es imprescindible cuesitonarlo. Hay que cuestionar si debemos quitar el “copy” del copyright y dejar todo el debate en el puro ámbito de la competencia deseleal. Debemos decidir si queremos que los chavales que nos sucederán sean estigmatizados como criminales por simplemente comprender que copiar contenidos, distribuirlos y promocionarlos por lo tanto entra dentro de lo razonable, tanto o más que dar un consejo, contar un chiste o relatar un cuento.

La escala es lo que preocupa, pero eso es todo. Se trata de complejos modelos de negocio llevados por personas incapaces, a aparentemente incapaces, de crear nuevos modelos de negocio basado en la superabundancia de capacidad de copia y creación digital.

¿Qué existe un componente digital en el proceso de creación y debe poder ser remunerado de alguna manera? Por supuesto, pero el copyright debe servir en espíritu únicamente para fomentar esa creación, y no necesariamente la sobreexplotación posterior que mantiene en la existencia una industria de intermediarios agonizante y con cada vez menos razón de ser.

Debemos cuestionar no sólo lo que hoy se postula como ilícito sin serlo, sino la vigencia o conveniencia de perpetuar leyes que proscriben cualquier avance en le necesidad de saciar un hambre fundamental, el del acceso al entretenimiento, la cultura y el conocimiento.

 

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La razón contra el adoctrinamiento

Anulación del reglamento del “canon digital”

No he podido bucear en las consecuencias reales de lo que se acaba de comentar sobre la anulación del “canon digital”, así que lo que diga ahora son conjeturas:

Entiendo que se anula una norma por defecto de forma, y porque Europa ha dicho que no se puede cobrar canon en dispositivos que son adquiridos por entidades que no pueden, por ley, hacer copia privada.

Supongo que tras la necesaria reforma del reglamento se seguirá cobrando a los particulares y no perdamos de vista que los que forzaron la existencia del “canon digital” ya advirtieron que subirían el importe de éste y se aplicaría a más dispositivos.

A mi juicio esta postura es sintomática de la absoluta arbitrariedad del propio concepto de compensación por copia privada.

No devolverán el dinero mal recaudado y eso creo que es grave, pues se ha cobrado, por ejemplo, a hospitales. Por cierto, fue este hecho, y no otro, el que disparó que yo me metiera en esto del activismo y descubriera muchas causas justas por las que luchar. Gracias pues a Rafael Sánchez de EGEDA, principal impulsor de la negociación. Muchos no estaríamos peleando si no hubiera sido por ellos.

Pero es que tenemos que plantearnos importantes preguntas como:

¿Realmente la copia privada perjudica a los autores? ¿O perjudica a ciertos intermediarios?

¿Se pondrá canon a la banda ancha igualmente de forma arbitraria sin ser un dispositivo de fijación? Por la misma lógica de cobrar por la banda ancha habría que aplicar un canon también a la electricidad, las sillas, los ratones y los teclados (nota menta: no des ideas).

¿Perjudica el intercambio de ficheros a los autores?

¿Existen otros sistemas de remunerar distintos del canon?

¿Cómo van a repartir el canon?

¿Podremos contrastar la metodología y estudios en los que parte de la industria se basa para apoyar el canon?

¿Si se pone canon al ADSL, etc, se legaliza el intercambio entre particulares? Recordemos que según la definición de algunos de copia privada, no haría falta tener una conexión de ADSL para nada. Bastaría con ir con un CDROM (¿todavía existen?) a casa de un amigo para que lo copie.

Pero la cuestión más urgente sin duda es la imperativa necesidad de cambiar de modelo de negocio y ver en la copia privada (intercambio de contenidos sin ánimo comercial entre particulares) la oportunidad y la ventaja.

 

 

Anulación del reglamento del “canon digital”

Confundiendo conveniencia con justicia

Alguna entidades de gestión de derechos de autor dicen que la sentencia Padawan es negativa para los ciudadanos y positiva para las empresas. Confunde, como es de costumbre, conveniencia con justicia.

No es ni justo ni legal cobrar un canon a las empresas, a los hospitales o a las guarderías y eso es porque las entidades jurídicas no pueden hacer, por ley, copia privada. No así los ciudadanos que sí tienen el derecho a la copia privada y por lo que se cobra el canon. Eso han dicho los tribunales y los de las entidades de gestión lo sabían, eran bien conscientes, son bien conscientes de que cobraban a quien no deberían, con el beneplácito de sus comprados políticastros.

Lo que pasa es que en su día según su ambición, que no realidad científica, cobrar sólo a los ciudadanos hubiera sido de difícil justificación así que fueron a lo conveniente, vamos a cobrar a todos en general un poco menos de lo que hubieran tenido que haber impuesto sólo a los ciudadanos que podemos hacer la copia privada,  porque al fin y al cabo los gobiernos del PP y PSOE, como cualquiera de los políticos actuales sólo quieren controlar más y más Internet y a los ciudadanos y estar del lado de los lobbys de industrias intermediaras del entretenimiento era “bueno”.

Ahora las cosas cambian y los que impusieron el canon a pesar de cualquier evidencia científica quieren seguir contando con el mismo dinero por lo que tendrán que exprimir aún más al ciudadano. Pero dejemos las cosas claras:

– Conveniencia no es lo mismo que justicia.

– Cobrar a empresas y organismos públicos (hospitales, por ejemplo) no es justo y no es legal.

– Ellos quieren el canon a toda costa aunque realmente no exista perjuicio para los creadores, porque ellos son intermediarios y quieren pillar parte del pastel, y sin canon no podrían.

– Ellos no exploran otras posibilidades, como innovar y crear nuevos modelos de negocio. Es más, sabotean cualquier posibilidad que no sea la de esperar cómodamente en su mesa el cheque de la ciudadanía y antes las empresas.

– Ellos no van a devolver el dinero del que se han apropiado injustamente.

– Ellos son los injustos, los inmorales y los piratas.

– Y algunos artistas con moneda de cambio en  manos de industrias de intermediarios que les piratean.

 

Confundiendo conveniencia con justicia

A los traidores se les debe tratar como tales

Algunos senadores que se supone representan a las autonomías de España han optado por representar los intereses de parte de la industria de intermediación del entretenimiento de los Estados Unidos de América.

En consecuencia deben ser tratados como traidores y deben pagar las consecuencias de sus actos. Pronto en el congreso se aprobará la ley Biden-Sinde que, como paso previo a más medidas represivas, irán destruyendo poco a poco la esencia de esa gran máquina, Internet, que se basa en copiar, enlazar y transmitir contenidos.

Un paso más en el objetivo de ACTA de secuestrar Internet, y la cultura, en beneficio de algunos intermediarios obsoletos que no dudan en insultar a la ciudadanía.

¿Y qué haremos? Desobediencia civil, sin duda. Cuando hay leyes injustas, todas nuestras webs tendrán que enlazar y facilitar enlaces con todas las consecuencias. El destino de nuestras webs es que sean cerradas por orden el tirano Biden y su siervo Obama.

Además de la desobediencia, los políticos apenas entienden de otra cosa que no sea acaparar votos y de ahí que debamos darles una pequeña lección en las sucesivas elecciones. Por ello propongo una cadena de favores:

My two cents sobre a quién votar o no: Creo que no existe una opción, sino muchas. La clave es no votar a los grandes partidos mayoritarios y convencer cada uno a dos o más personas de hacer lo mismo y convencer así mismo a otros. Una cadena de favores que nos hacemos a nosotros mismos. Tenemos que no votar a PP, PSOE, CIU, PNV, etc. y votar a partidos pequeños con pocas o ninguna posibilidad de ganar. Hemos de luchar contra el “voto útil” con todas las consecuencias. Nada cambiará si la gente sigue votando a los mismos y si los grandes ven que pierden cientos de miles, o millones de votos sobre todo de gente joven empezarán a tener miedo. Parece que el miedo es el único lenguaje que comprende esta gente.

Nada de voto en blanco, nada de abstención, nada de una única opción. Demos una lección moral. Votamos, pero no nos gusta que nos impongan un voto por miedo al mar mayor.

Otra cosa 2.0 más: En las próximas elecciones los fanboys de los principales partidos políticos, esos mismos que traicionan y mienten, saldrán a hablar de lo mucho que molan al usar el tuiter y el feisbuc; pues bien, estemos ahí para recordarles que ellos no son lo que dicen ser. Que las caretas se han caído por éste motivo y otros muchos. Que en Internet ya no son bienvenidos.

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A los traidores se les debe tratar como tales