Publicado el 27 de Junio de 2005
Se habla mucho en los últimos tiempos de Europa, de su tratado, de las entidades de gestión de propiedad intelectual y su concepto de la piratería, lo que van a sufrir los niños que van a ser adoptados por homosexuales y de lo buena que es la Coca Cola. A veces entre tal algarabía de ruido molesto tenemos que detenernos, sentarnos, tomar aire y poner nuestros pensamientos en orden. No es tarea sencilla, créanme.
Encontramos con demasiada frecuencia gente que habla en nombre de otra gente, como por ejemplo, las entidades de gestión, léase, la SGAE o Promusicae hablando de los artistas y su sufrimiento. Del mismo modo escuchamos a partidos políticos y estamentos religiosos hablando sobre el sufrimiento que se avecina para la familia española y en particular para los niños. Escuchamos sorprendidos que los líderes europeos hablan de una Europa unida cuando varios países rechazan el tratado de constitución europea y otros que no dudan en retrasar la consulta popular porque temen que la gente vote «no».
Yo, admito, no me conformo desde hace mucho tiempo con las explicaciones oficiales y hace muchos años que cuestiono que todo lo que salga por la televisión sea verdad. Llámenme como quieran, pero hace mucho tiempo que soy terriblemente crítico y busco siempre la otra parte de la frase que los manipuladores no dudan en ocultar.
Supongo, que a estas alturas estarán tan confusos que no tienen idea de lo que quiero decir. Pondré ejemplos sencillos.
La familia está en peligro con los matrimonios homosexuales… pero no se dice porqué. Todavía no he escuchado lo que algunos denominamos argumentos (o argumentos de peso al menos). Sólo escucho llamadas de pánico, frases tremebundas apelando demagógicamente a la movilización. Podría extenderme mucho, pero no quiero entrar ahora en este debate, todo a su tiempo. Sólo quiero mencionarlo por si alguien decide calmarse y hablar con tranquilidad, sin ínfulas de creerse poseedor de la verdad absoluta (aunque dudo que eso ocurra).
Otro ejemplo, ¡el tratado de constitución europea! ¿Soy el único al que le molesta que se retrasen los referéndums porque los poderosos sospechan de una negativa de su pueblo? ¿Soy el único al que esto no le parece nada, pero nada democrático? Leamos entre líneas, en España, españolitos que somos, claro estaba que iba a ganar el sí, así somos que nos tragamos todo lo que nos dicen. Nadie lee la información que vertemos en Internet y que denuncia el aumento militar al que obliga, el cambio sutil pero esencial del derecho a un trabajo por derecho a trabajar…. por no poner más ejemplos. Me parece una prueba más de que la democracia representativa no funciona y no es otra cosa que periodos de dictatoriales reducidos a periodos de 4 años. Si los «hacedores» de la constitución, que tanto velan por su borreguil pueblo, prefieren esperar a preguntarle por temor a que el pueblo sea lo maduro suficiente como para parar los pies a esa Europa que intentan colarnos, y que no es la Europa que deseamos ¿qué nos hace pensar que contamos para algo?
Tanta retórica y demagogia me alarma, ya que hace tiempo que no se habla con la gente, sino que se le habla a la gente. Y me incluyo. Somos demasiados los que decidimos qué es bueno para los demás sin contar con la opinión de los demás.
Hace unas semanas que en mi lucha contra la SGAE y el modelo de las discográficas no hago otra cosa que animar a la gente a ser crítica y a pensar por si misma. No es taréa sencilla, pero es que por ejemplo, la SGAE se erige en defensora de la cultura y de los creadores, pero es que somos más, muchos más los no afiliados a sus filas que los que están dentro. Hablan sin descanso de lo que es bueno para nosotros, de lo descarriados que estamos bajando música de Internet, de compartir contenidos ilegales. El contenido ilegal sería en cualquier caso la pornografía infantil, pero ¡es tan bonito y sencillo meter el terrorismo, la prostitución, la pederastia o las redes p2p en el mismo saco! No precisan argumentar, basta con meter miedo y ¡ojo! Tengamos cuidado de los que nos quieren meter miedo a toda costa, dudemos de los agoreros que con grandilocuentes actos y aspavientos vaticinan el final de los días (ya sea de la familia, de la moral o la música y todo arte).
Es la táctica de la SGAE ¡la música se muere y vosotros internautas la estáis matando! Miedo, pánico, terror…. Nos vamos a quedar sin escuchar sus exitazos comerciales. Pues me temo que ya no nos creemos eso, más bien al contrario, empezamos a darnos cuenta del temor que les inspiramos, cuando vemos como mediante todo tipo de subterfugios difaman a nuestros compañeros sirviéndose de conocidas webs de internautas. Les molesta la verdad y cuando no pueden argumentar sin ser rebatidos en todas las ocasiones se limitan a insultarnos y descalificarnos. Plas, plas, campeón.
Pero yo hecho en falta a los de siempre, a los músicos, que bajo el yugo de sus opresoras, la industria y comandados por la SGAE, Promusicae y la sempiterna ACAM (fieles pregoneros de lo que la SGAE no se atreve a decir sin temor a ser denunciados), no dudan en arremeter contra el público en general, contra sus fans, contra los que en verdad les dan de comer. Mala política morder la mano de sus fans, pero bueno, allá ellos, el tiempo les pondrá en su sitio.
Ya es hora de que la SGAE haga ejercicio de autocrítica y recule, si es que sus voluminosas posaderas, engordadas tras tantos años de recaudaciones injustas a costa de presupuestos tan variopintos como los de la judicatura, universidades o la sanidad, se lo permiten y empiezan a liquidar sus palacios y sedes, con el fin de devolver lo que han quitado a todos. Espero que aprendan que tienen la obligación de reparar el daño moral causado a una profesión, por lo demás tan digna como cualquier otra.
Está mucho en juego y es hora de recuperar la cordura. Es hora de que la SGAE, Promusicae y otras dejen de esgrimir las cimitarras del miedo. Nosotros, internautas, creadores copyleft, páginas web, usuarios de a pie les estamos desenmascarando. Sabemos que eso les fastidia, pero les fastidia tanto porque se han metido ellos solos en una espiral que acabará fagocitándoles hasta hacerles desaparecer…
Mario Pena (cc) by-sa
