Cary Sherman ¿duermes bien por la noche?

Cary Sherman es el presidente de la RIAA, la asociación de la industria musical de los EE.UU. Esta organización, que tanto recuerda a ciertas organizaciones de los años 20 popularizadas en películas de cine negro, lleva tiempo sumergida en una aterradora necesidad de sembrar el miedo en los corazones de los aficionados a la música sus asociados.

En esta campaña que algunos podrían atreverse a calificar de terrorismo cultural, o talibanismo del copyright, han decidido dar peculiar ejemplo castigando a una madre soltera con dos niños por descargarse y compartir 24 miserables canciones de alguno de los asociados de la RIAA, empresas pobres que necesitan dar ejemplo como Sony BMG, Arista Records LLC, Interscope Records, UMG Recordings Inc., Capitol Records Inc. y Warner Bros. Records Inc para que ya que no convencen a nadie de sus ideas, mediante el terror puedan tal vez lograr algo. Y dan ejemplo al más puro estilo del mejor de los talibanes.

Es triste, pero si lo pensamos friamente el problema que ocurre aquí es el mismo que ocurre en Birmania en el que una junta militar asesina a monjes budistas, o el mismo problema que hacer un unos talibanes asesinen a un chaval de 15 años por llevar unos míseros dólares en el bolsillo.

El problema es que hay gente con mucho poder y sin escrúpulos, radicales miserables, fanáticos repulsivos que se creen que pueden hacer lo que sea, ya sea en nombre de Alá, de las armas, o de sus supuestos derechos a proteger.

La gente de a pie es siempre la víctima de la codicia sin fin por el poder y el dinero. Porque ante la sinrazón, ante políticos corruptos que van a por dinero sea como sea, ante leyes absurdas, antes grandes invitaciones a cenas, ante lujosos yates, ante la posibilidad de mantenerse el poder, ante la avaricia sin medida, de nada sirve el sentido común, la mesura o la argumentación. De nada sirve que todos sepan que están equivocados.

La industria musical ha provocado el problema del que tan amargamente se quejan y en vez de solucionarlo, acusan, aterrorizan a los únicos que no deberían, a la gente que les compra, a sus clientes, a los aficionados.

Cary Sherman se jacta del resultado de esta demanda que deja en la ruina a una mujer humilde al pedirle más de 200.000 dólares por 24 canciones. Los de la RIAA se rien y se agarran bien la panza, se suben en sus lujosas limusinas y duermen en sus inmensas camas con sábanas de seda. Pero ¿puede Cary Sherman dormir bien por la noche? ¿Y los abogados que acusan a los ciudadanos pese a que ni ellos se creen honorables?

Si pueden dormir bien por las noches, entonces no son distintos de cualquier fanático criminal de los que sobran ejemplos cada día. La Justicia, la de verdad, no la absurda zorra de Babilonia que campa por muchas legislaciones, algún día les hará pagar por sus miserables comportamientos, porque quiero lanzar un mensaje a los señores del copyright, a los talibanes, a los dictadores de todo tipo y calaña: la gente de a pie es la que les derrotará. Están despertando un monstruo en forma de conciencia colectiva que acabará con todos ustedes. Luego ya será demasiado tarde para pedir perdón por su infamia.

Enlace a la noticia original de la última proeza de la RIAA.

Cary Sherman ¿duermes bien por la noche?