Cuando el Sahara mira a Haidar

Creo que ya ha sido dicho casi todo pero no quiero dejar sin expresar unas pocas líneas en mi humilde blog sobre la situación a la que Marruecos ha llevado a Aminetu Haidar actualmente en huelga de hambre.

El Sahara es uno de mis sueños, uno de esos sitios que quiero ver algún día y hace poco tuve la suerte de compartir mi hogar con Bachir, un refugiado en el Aiun, allí donde quiere volver Haidar tras haber sido expulsada por Marruecos. El Aiun, un lugar vacío y sin nada ¿sin nada? No. Hay gente, hay niños y hay mucho que hacer.

Haidar es la persona que muestra la vergüenza de las naciones y uno de esos símbolos últimos y raros de la lucha pacífica por la justicia, la libertad y la verdad.

Y lo cierto es que la necesitamos viva. Porque si muere será noticia unos días para luego engrosar esa abultada lista de personajes que intentaron cambiar algo y la muerte vino prematura y traidora.

Pero lo más importante es que se debe a sus hijos y por eso tiene que seguir viviendo y seguir luchando y alzando la voz. Como ciudadano que tiene todavía la posibilidad de escribir, escribiré sobre ésta y otras injusticias: pero Aminetu te pido que sigas viviendo. Mira hacia delante y no seas un simple nombre de alguien que ha muerte por una causa aconsejada por los que no optan por tu mismo camino.

Puedes mirar bien alto pues has logrado más de lo que muchos lograrán y podrás seguir siendo civilmente desobediente, pero no a costa del sufrimiento de tus niños. Eso es lo más importante porque si mueres sólo serás un arma arrojadiza durante un tiempo y una escusa para que lo insensatos violentos tomen las armas y los totalitarios sigan haciendo lo único que saben hacer.

Cuando el Sahara mira a Haidar

Era se una vez un entorno que unos advenedizos quisieron cambiar

Desde el comienzo Internet se basó en compartir información creando un sistema que fuera invulnerable al corte arbitrario de los nodos de conexión.

En un principio este concepto anárquico hasta cierto punto, se autoreguló de la mejor manera posible. Una herramienta pensada para la guerra, se empezó a usar para la ciencia, para compartir datos entre científicos y ese mismo modelo fue útil para cualquier ciudadano que pudiera conectarse a una red sin demasiadas jerarquías para expresarse y acceder a la información necesaria para cultivar el sentido crítico.

El límite era el código y la imaginación.

Entonces vinieron unos advenedizos que tenían un modelo de negocio basado en conceptos analógicos, sin duda poco adaptados a la realidad digital de Internet, pero como era más barato decidieron digitalizar sus obras y de paso darnos las herramientas para acceder a éstas.

Lo que tenía que pasar era inevitable. Si están en nuestro entorno jugarán con nuestras no-reglas, con nuestro código y nuestra imaginación. Empezamos a hacer aquello para lo que se diseñó Internet; compartir y esquivar cualquier corte o contratiempo.

Como vieron que su modelo no funcionaba decidieron controlar el código imponiendo sistemas de DRM que corrompían el código, quisieron controlar la anarquía enfureciendo sus leyes de derecho a copia y osaron controlar las conexiones cortando conexiones y accesos de cualquiera que no jugara con sus absurdas reglas.

Nos dicen que sin sus normas de pasados siglos y sin sus contenidos no hay Internet y yo digo que Internet estaba antes que ellos y sus trasnochados modelos de negocio. Digo que si intentan acabar con la naturaleza de Internet con lo que acabarán serán con su propia existencia. Porque ya nada existe si no capta la atención, escasa, de los ciudadanos que se expresan e informan en la Red sin más norma que el compartir, sin más ley que buscar caminos alternativos y sin más límite que el código y la imaginación.

Ellos quisieron entrar en nuestra casa y cambiarlo todo. Ya es hora de reclamar lo que desde siempre nos ha pertenecido.


Texto por Mario Pena en expresa devolución al dominio público:
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Era se una vez un entorno que unos advenedizos quisieron cambiar