Chuletones Piratas

Publicado el 12 de Febrero de 2005

Pau Donés, uno de los miembros de un grupo llamado Jarabe de Palo fue entrevistado el pasado jueves en la televisión pública vasca en el programa Vaya Semanita. Este programa, que está teniendo un gran éxito, acostumbra a realizar montajes creativos y sketches sobre problemas actuales con un refrescante sentido del humor.

A lo largo de la entrevista surgieron del invitado, como no, los mismos tópicos de siempre, aderezados con lo que me atrevería calificar, como la profunda sabiduría estandarizada de las entidades de gestión y el derroche de reflexión y profundidad de pensamiento de nuestros “artistas” de hoy.

Como he dicho, durante la entrevista pusieron un sketch en el que se representaba a un hombre cantando mientras se ducha y le aparecen dos agentes recaudadores de la SGAE y le conminan a pagarle por cantar (realizar una comunicación pública de una canción de su repertorio sin permiso) un canon.

Básicamente es una representación no tan exagerada de lo que hace la SGAE (y una idea que se me ocurrió a mi mismo para rodar un corto ¡me han quitado la idea!). Tras el sketch un sagaz y avezado Pau Donés respondió que le parecía muy bien que la SGAE recaudase para ellos, dando a entender que le parecía muy bien que nos cobren canones en los soportes de grabación (aunque ya se cobra un canon que debería ser único en las grabadoras) y en cualquier otro sitio novedoso y original. Este comentario tan avanzado para su época y que seguro que algunos “artistas” hasta se lo creen, es sin duda la exigencia que por nota interna han sido conminados por la SGAE a decir en cualquier medio que les entreviste. Demostración, si se paran a escuchar las respuestas de tantos artistas pro-canon-sgae, de su total independencia de pensamiento y madurez de espíritu.

Pero lo divertido vino después cuando el entrevistador, le preguntó a Pau Donés si no se sentía un poco halagado al ver que sus discos aparecían en los top manta. La respuesta de Pau Donés no pudo ser más enigmática: “Lo del top manta es como si fuera a una sidrería y cuando me fueran a sacar un chuletón les dijera que no, que me he traído un chuletón pirata que me he bajado de internet”.

Me pregunto qué complejo proceso mental ha tenido que discurrir por la mente de alguien para concluir una respuesta tan sagaz e inteligente. Porque un ejemplo así, una analogía tan meditada y madura, tiene la virtud de plantear más preguntas que respuestas, a saber:

– ¿Porqué extraña razón mezcla las descargas por internet, por otro lado totalmente legales, con el top manta?

– ¿Cómo se podría descargar un chuletón desde internet? (¡Rayos me gustaría poder hacer eso!) En realidad, la analogía más correcta sería que uno en vez de ir a un restaurante, elaborara la receta que ha encontrado en internet de un cocinero para preparar chuletones, y nadie podría entender que eso esté mal, a no ser, y sería cuestionable, que uno fuera haciendo chuletones con la receta de otra persona para enriquecerse, algo que en cualquier caso sería, como mucho, plagio.

– Todavía me imagino, no puedo quitarme de la cabeza la visión que me acudió a la mente de un chuletón descargado de internet ¿Qué tipo de conexión sería necesaria para bajarlo? Una banda muy ancha desde luego (para que quepa un chuletón…. ) y lo peor ¿no tendría un sabor un poco metálico o eléctrico?

– No obstante, ¿se imaginan ustedes que fuera posible copiar un chuletón de una sidrería y que lo pudiésemos duplicar, reventando ya de paso la ley de la conservación de la energía, de tal manera que pudiésemos alimentar a la gente sin gastar dinero. ¡El fin del hambre en el mundo!. ¡El milagro de la multiplicación de los chuletones por Pau Donés! Imagino que daría pie a pensar que descargar música, libros, dibujos, películas, alimentaría de cultura y conocimiento a toda la humanidad (que falta nos hace). Seguro que alguien piensa que es más importante comer (que lo es sin duda), pero también es importante leer, descubrir, escuchar, explorar todo con el fin de conocer y evitar la manipulación de los poderosos.

– ¿Realmente Pau Donés cree en el ejemplo que ha puesto y que nos da más argumentos que nos los quita? Si lo cree, no puedo dejar de sentirme admirado por su sapiencia, por su elaborada retórica, por sus sofisticados procesos mentales. Desearía encontrármelo cara a cara y sostener un animado debate. Y si no lo cree entonces ¿está vendido a sus entidades de gestión que le han dado la lección a aprender y encima la aprende mal? Eso sí que sería lamentable. Porque una cosa es creer uno mismo en algo y otra muy distinta es ceder a las órdenes de su amo rechazando lo obvio de un planteamiento equivocado.

Por último quería llegar a una conclusión. El ser famoso o conocido, el ser una estrella por un breve periodo no exime a nadie de estar equivocado, no exime de hacer una crítica constructiva, no exime de informarse y ver todos los lados de una cuestión. No se tiene razón, en pocas palabras, por salir mucho en la tele. Es responsabilidad de cada persona el informarse, el medir y calibrar sus palabras para no ofender a la inteligencia de los que le escuchan, y es más importante el saber de qué se habla, cuando se accede con asiduidad a los grandes medios y se pretende calificar de piratas a los consumidores de su propia música. Corren el riesgo de perder el favor del público y lo más importante, corren el riesgo de hacer mucho el ridículo. Y yo corro el riesgo de morirme de la risa.

No es una buena política mezclar la multiplicación imparable de los contenidos digitales con el robo de materiales fungibles, aunque no se cansen de hacerlo.

Y va también por los Luis Cobos que se han aprovechado de la música clásica sin pestañear, o los Teddys Bautistas que en cuanto están un poco apurados porque no tienen ni idea de cómo justificar sus canones, le echan la culpa al gobierno (que la tiene) evitando así responder a una pregunta directa y embolsándose mientras parte del dinero de presupuestos tan básicos como la sanidad, educación, o la judicatura… porque todos, recordemos, usamos los CDRs que nos han encarecido con su canon de la discordia.

Algunos, todo hay que decirlo, deberían comerse una magdalena y dedicarse a otra cosa… por el bien de su propia causa.

Por Mario Pena (cc) 2005 by-sa-nc

Chuletones Piratas

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