Usuarios de nuevas tecnologías y viejos sistemas de retribución.

Para llegar a comprender el problema por el que pasamos los usuarios de las nuevas tecnologías, amenazados continuamente por una industria inmovilista, es necesario plantear las preguntas correctas.

El problema, si hacemos un resumen bastante rudo, es que con las nuevas tecnologías que nos permiten copiar contenidos digitales de otros compañeros usuarios de Internet, evitan que tengamos que pasar por caja de tal manera que el artista (en realidad no preocupa el artista, sino más bien la industria que parece ser la dueña y señora de la voluntad de éste), no recibe su teórica justa compensación.

Dicen que si el artista no percibe dinero no se siente incentivado y deja de crear. La conclusión, que parece bastante lógica por otro lado, es que hay que pagar siempre. Eso es lo que quieren los artistas, perdón, la industria. Pero que alguien diga algo no lo convierte automáticamente en verdad por mucho dinero o influencia que tenga sobre los políticos a sueldo. La única verdad es que lo ha dicho…
Pero la pregunta que hay que formular es muy distinta ¿porqué hay que pagar al artista (editora, productora, industria en general) por cada vez que se pretende compartir una obra copiándola? Es más ¿es deseable que la industria cobre por algo que no realiza?

Visto así la concusión no puede ser más desfavorable para la industria. En realidad no hace falta pagar, y nada obliga a hacerlo salvo leyes cada vez más restrictivas y a medida de la industria. El pensamiento profundo y reflexivo se opone con la contundencia de “¿que no cobra? Pues que no cobre ¿porqué va a tener que cobrar?”. Que ganen dinero con su trabajo es justo. Que ganen dinero por interpretar, por dirigir, por cantar, pero no por el canto, no por la interpretación salvo que sea por la renta de la industria que esplote comercialmente esa creación sea cual sea. El ciudadano no tiene porqué pasar por caja cada vez que comparte. Una imposición así carece de cualquier lógica comercial.
Es deseable que si el artista no gana dinero deje de crear. Respuesta ¿y por qué tiene que crear y cobrar obligatoriamente? Nos asustan con que dejará de haber contenidos… pero hay teras, peta bites de contenidos en Internet y se sigue creando más y más… Probemos, que dejen de crear los artistas “oficiales” de esa industria del pasado siglo. Creo que sabremos sobreponernos a la terrible pérdida.

Esto es un mercado de oferta y demanda y la demanda ha dejado de ser de soportes grabados, de CDs o DVDs, ahora la demanda es de calidad, conciertos, material original, interactividad y participación social.

En realidad, lo que deberían hacer es felicitarse de que sus obras sean compartidas y centrarse en los que se lucran injustamente con ellas. Deberían aprovechar el potencial y el conocimiento social que da Internet para llegar cada vez a más público y ganar dinero como todos, trabajando día a día y aprendiendo de la necesidad de aprovechar para bien lo que la tecnología aséptica nos ofrece.

Usuarios de nuevas tecnologías y viejos sistemas de retribución.

Ramoncín recibe un premio de acam por defenderles de su… ¿público?

El mundo es cosa extraña cuando uno se para a pensar con frialdad y sin apasionamientos. En una lucha entre el acceso a la cultura y los que se oponen a ella y al futuro es natural que existan básicamente dos frentes que combaten entre sí, unos con todas las de ganar ya que tienen a algunos políticos a sueldo y otros con todas las de perder si no fuera porque cuentan con el apoyo poco valorado de la tecnología y el futuro.

Pero uno de los frentes, el de los supuestos artistas hace una cosa divertida, se regocija y complace de luchar contra la “piratería” pero llamando piratería también a la actividad que realizan los usuarios de Internet al compartir sus colecciones, al usar las nuevas tecnologías para escuchar más y mejor y así lograr una cultura audiovisual difícil de lograr con el viejo modelo de negocio en el que basan las grandes multinacionales del entretenimiento. De resultas han logrado creerse ellos mismos que su lucha es buena y justa, y lo que hacen es luchar contra aquellos que quieren escuchar su música, en pocas palabras, pelean contra su público. Irónico.
No decimos que no haya que luchar contra el top-manta, pero una lucha policial a este nivel jamás será efectiva, porque se debería luchar en los mecanismos de distribución, en la eliminación de intermediarios superfluos, se deberían apoyar en la tecnología existente y en los propios usuarios para lograr un precio justo (por no hablar de renegociar los contratos musicales a favor de los creadores). ¿Pero luchar contra los ciudadanos y estar contentos y felices de eso y darse autocomplacientes premios? Siempre me ha parecido que las personas que necesitan repetirse una y otra vez lo buenas que son y que no dejan de darse palmadas en la espalda es que no están nada convencidas de tener razón.

Cuando dan un premio al señor Ramoncín por luchar contra la mal llamada piratería, por luchar contra los chavales que descargan música de otros chavales a través de Internet; por luchar contra su público, sólo demuestran estar desconcertados, autocomplacientes y en cierto modo desesperados.

Si el mundo cambia por algo es por la tecnología. No importa las leyes que compren, o lo que les gustaría que hiciera la gente. Han perdido la capacidad de convencer y sólo saben pifiar. Sus premios no son sino el triste testimonio de una filosofía enfrentada con el progreso.

Ramoncín recibe un premio de acam por defenderles de su… ¿público?