La guerra del copyright y lo que vendrá después

Reflexionando días antes de fin de año sobre la lucha a la que nos han forzado los radicales del copyright, miro con cierta perspectiva y distanciamiento. Si por un momento olvidamos leyes absurdas, si olvidamos pretensiones personales, comerciales, utópicas… el panorama es desolador.

Cuando hablando con algún amigo activista nos damos cuenta de lo difícil que resulta convencer a una industria que no quiere ver ni oír de la necesidad que tienen de respetar a la ciudadanía, dan ganas de darse por vencido, dejar el teclado y dedicarse a otra cosa que nos quite menos tiempo y vida social.

Los que luchamos en Internet somos personas normales y no obtenemos un beneficio económico por ello. Dedicamos horas y horas de nuestro tiempo a teclear artículos, documentarnos, coordinarnos y todo ¿para qué? ¿Para que se sigan bajando “canciones” del Pisbal de turno? ¿Para que nos amenacen con leyes más duras, canones más caros, políticas más restrictivas, más censura, más control de pensamiento?

Admitámoslo, muchos de los que escribimos hemos tenido problemas más o menos graves con nuestras parejas por la excesiva dedicación a la dichosa maquinita esa que sirve para publicar artículos en Internet. Muchos dormimos poco, damos conferencias que nadie nos paga o nos enfadamos a diario al ver el patético anuncio contra la piratería y las absurdas campañas que cuestan millones y millones de euros de todos.

Total, para nada… ¿o no?

Siempre digo que podemos perder batallas y ganaremos otras, pero la guerra del copyright la ganaremos los ciudadanos. No puede ser de otra manera… Aunque pase tiempo y he ahí la cuestión, esa batalla se ganará. Pero se ganará antes si seguimos luchando ahora contra viento y marea.

Es francamente posible que no veamos en nuestra vida el final del copyright radical, es posible que no veamos el nuevo modelo de negocio que se impondrá definitivamente. Es posible que no veamos las leyes absurdas de la propiedad intelectual abolidas.

No hemos de hacerlo por lo que podamos ver o no en nuestras vidas, debemos hacerlo por nuestros hijos, o los hijos de nuestros amigos, o nuestros sobrinos… poco importa. El sendero que recorrerán nuestros hijos dependerá de cómo lo hallamos recorrido antes nosotros y en qué punto lo dejemos. El motivo, el aliciente para seguir diciéndoles verdades a los radicales del copyright, a los amantes de los canones y la vida fácil, es abrir el camino necesario para que los que vengan detrás nuestro tengan ya las armas suficientes, los conocimientos para acabar con los verdaderos enemigos de la cultura.

La lucha no es fácil, el poder de los enemigos es brutal, tienen políticos a sueldo, tienen los mass media de su parte, tienen miles de millones para gastar alegremente en marketing, tienen nuestro dinero recaudado con poca ética mediante canones… Tienen todo de su parte, una fuerza brutal, abismal. ¿Pero no es tentador luchar contra algo que parece tan terriblemente invencible?

Lo que pase en el futuro dependerá de lo que hagamos nosotros ahora en el presente… ¿acaso vamos a dejar a la industria del entretenimiento seguir llamando criminales a nuestros hijos por compartir?

Casi como se del gran libro de Tolkien se tratara, tenemos que enfrentarnos contra las huestes sin fin de los radicales del copyright con la fuerza y la convicción de que, pese a la dificultad, estamos abriendo el camino para los que vengan detrás nuestro. ¿Alguien se apunta?

La guerra del copyright y lo que vendrá después