La amenaza real de la autocensura

Se habla mucho de la censura que se está ejerciendo cada vez más en Internet. Como resultado de la presión de la censura observamos una corriente fuerte en sentido opuesto de varios medios e Internautas que rechazan tales prácticas y demuestran su firmeza escribiendo y publicando aquello que la libertad de expresión les permite sin más límite que su tiempo o ganas. Sin embargo el efecto de la censura es distinto según el nivel de implicación o posibilidades de los ciudadanos.

Uno de los efectos más perniciosos y en el que todos caemos en distintos grados es la autocensura. La autocensura se agudiza tras las campañas mediáticas que siguen a intentos más o menos evidentes de censura por parte de ciertos colectivos de distinta naturaleza y poder.

La autocensura es uno de los efectos del miedo que sentimos ante la posibilidad de sobrepasar algún borroso límite no escrito en realidad, pero siempre persistente en nuestra mente….

Libertad sexual: Tal vez uno de los ámbitos más controvertidos tiene mucho que ver con la expresión sexual de los ciudadanos. El tema del sexo vive entre dos aguas turbulentas bajo el lastre de la perniciosa mirada de los prejuicios de la religión. Por un lado está la moda actual del convencionalismo sexual que parece permitir e incluso animar a que se exprese la sexualidad, pero al mismo tiempo impide una expresión abierta y sincera, aceptando por tanto sólo las formas convencionales o más aceptadas en un determinado momento o época. Parece que el resto de manifestaciones se conviertan de facto en formas perversas o enfermizas de vivir la libertad sexual. Como consecuencia seguimos viviendo en una sociedad que impone tabús muy importantes para la expresión de los gustos y apetencias sexuales. El sadomasoquismo, la dominación, intercambio de parejas, sexo entre tres o más personas, siguen con su propio tabú en una sociedad que basa lo políticamente correcto en la hipocresía más pura. Estos tabús están tan arraigados que los mismos que practican estas actividades sexuales tienen a menudo que ocultarlo de una u otra manera, y aquellos que quisieran compartir o practicar estas preferencias se inhiben y dejan de realizarlas por miedo a lo que puedan pensar los demás. Todo lo que se reprime puede llegar a afectar negativamente a las personalidades. Ocultar y esconderse puede acabar derivando en serios problemas que en una sociedad sana jamás deberían darse. Así pues acabamos imponiéndonos a nosotros mismos la autocensura.

Opiniones políticas o sociales: La autocensura se agudiza en el mundo del activismo por miedo a calificar (que no insultar) a personajes políticos u otras personas de relevancia. El problema viene cuando la calificación más correcta es lo que normalmente se considera un insulto. Es muy normal que enseguida salte la chispa de salvaguarda de presuntos honores y que los que califican ciertas actitudes o comportamientos se encuentren ante demandas millonarias imposibles de asumir. Normalmente las personas o entidades que demandan satisfacción a su honor tienen unos recursos económicos que les permite intimidar a aquellos que supuestamente les han deshonrado. Es reciente el caso de Frikipedia con la SGAE es una muestra más de las muchas que se han dado y se están dando durante los últimos tiempos incluso en la Internet española. Como consecuencia de las denuncias de los poderosos la gente en general reacciona con contundencia durante los primeros días, pero el recuerdo de la historia perdura durante mucho más tiempo hasta tal punto que meses después los activistas inconscientemente medimos muy mucho nuestros comentarios con el objetivo de no ser blanco de posibles demandas futuras. De una manera u otra se escoge la cabeza de turco con el objeto de ejemplarizar a los demás.

Tampoco podemos olvidar el caso de la portada de El Jueves que pese a resultar de una impagable publicidad gratuita para la revista y lograr que la famosa portada llegara a todos los rincones del globo, logra finalmente que los ilustradores, redactores, guionistas, etc, se lo piensen dos veces antes de expresar lo que les gustaría expresar incluso cuando toca ampararse en la libertad de expresión basada en la sátira. Finalmente nosotros mismos analizamos si lo que hacemos o querríamos hacer pudiera resultar tan ofensivo como para ganarnos una demanda. El Jueves tiene recursos y repercusión, pero muchos bloggers que apoyamos a la revista en su día publicando la portada, sencillamente no tenemos tantos recursos y el miedo condiciona nuestras decisiones finales.

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Los desnudos, la nueva falsa moral: Tal vez el caso que realmente me ha impulsado a escribir esto es el más sangrante por la forma de hipocresía absoluta que ha tomado en una de las webs más importantes de la actualidad: Flickr y su política de contenidos no apropiados. Bajo la supuesta escusa de poder ofender a ciertas sensibilidades han impuesto un sutil pero efectivo filtro de autocensura.

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Es tal el efecto que tuvo la censura a los ciudadanos alemanes que el miedo se ha extendido y obliga a que seamos los usuarios quienes ocultemos nuestras fotos de desnudos en los que se muestre, por ejemplo, un pecho desnudo o una nalgas. El desnudo ha sido una expresión del arte desde tiempos inmemoriales y cabe reflexionar sobre el famoso capítulo de Los Simpson y la censura al David de Miguel Ángel al que los ultraconservadores religiosos quieren poner unos pantalones.

En su día nos reímos pero la cosa ya no tiene gracia. Resulta que la nueva falsa moral sigue viendo un pecho desnudo como algo inmoral, algo feo y sucio y por lo tanto tabú. Sin embargo es algo hermoso y el morbo que pueda darse no es sino consecuencia de la existencia de tales tabús. El desnudo forma parte del arte y eliminarlo de la ecuación de una página de fotografía es extraordinariamente grave. En concreto vivimos un claro retroceso auspiciado por las mentes más conservadoras de las religiones actuales. Esta forma de autocensura impuesta está siendo coordinada por grupos religiosos radicales con el objetivo del plan para hacer resurgir el fenómeno religioso en la vieja Europa. Se han dado mucho pasos como las insistentes incursiones del creacionismo, el resurgir de grupos radicales católicos y un largo etcétera. Han visto que Internet es un lugar de libertad, pero al mismo tiempo algo muy fácil de controlar si se consiguen alianzas interesantes con las principales páginas de contenidos. Si, como todo parece indicar, logran que nosotros mismos nos autocensuremos y consideremos el desnudo como algo negativo ¿de qué manera podremos educar a nuestros hijos en otro sentido?

Ojalá toda esa energía se empleara en luchar contra la violencia, las guerras, el odio racial y tantas otras lacras realmente negativas para la humanidad.

Sea como sea, el enemigo está muy cerca. Tanto que está dentro de nosotros, en nuestra cabeza, alimentándose de tabús y prejuicios. Será difícil pero es necesaria una profunda reflexión. Es esencial que nos convenzamos de qué está mal, qué está bien y tendremos que defenderlo. Es tan importante como que el futuro de la humanidad está en juego. No podemos permitir que nosotros mismos libremos la mayor lucha contra nuestra propia libertad de expresión.

La amenaza real de la autocensura

2 comentarios en “La amenaza real de la autocensura

  1. rwx dijo:

    Es cierto lo que dices y en eso consisten las campañas mediáticas de la SGAE. La gente se moderará. Pero en tanto en cuanto la autocensura es propia, como bien indica la palabra, el problema está en nosotros exclusivamente. Y es bastante añejo. Toda causa tiene su consecuencia. La autorregulación de la conducta es tratado por muchos filosóficos clásicos como Sócrates. En Internet, con esas amenazas, hemos recuperado reflexiones antiguas.

    En todo caso, a algunos les vendrá bien. No hace falta mentar a la madre de nadie para colaborar. Hacían falta más demandas contra el canon, más traducciones, más llenas las carpetas de compartidos, tener un ratio decente con los torrents, leer más, esto es, pura formación pero enfocada a lo que significa Internet.

    Se escribe mucho pero se hace realmente poco.

  2. En efecto rwx, yo siempre he apoyado que no hace falta mentar a la madre de nadie salvo casos muy concretos y flagrantes. Y también he solido decir que el enemigo real de toda causa está muy cerca, dentro nuestro, en nuestra propia cabeza.
    Creo que uno de nuestros problemas es que no acostumbramos a reflexionar sobre si lo que hacemos está bien, si podemos mejorar, si nos estamos equivocando. En definitiva, autocrítica. Creo que nos damos muchas palmadas en la espalda muy satisfechos de nuestros escritos, pero a la hora de la verdad no nos percatamos de nuestros errores y mucho menos intentamos enmendarlos.

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